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AVA-ASAJA exige al Gobierno una posición firme contra el acuerdo con Mercosur

Valencia, 7 de enero de 2026. Coincidiendo con la reunión extraordinaria de ministros de Agricultura de la Unión Europea, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) exige al Gobierno de España una posición firme contra el acuerdo UE-Mercosur en su forma actual y reclama garantías reales para la agricultura y la ganadería europeas ante la modificación del Marco Financiero Plurianual post-2027. La organización alerta que el tratado amenaza la viabilidad de miles de explotaciones valencianas -sobre todo de ganadería, arroz, miel y cítricos- y perjudica también a los consumidores, al permitir la entrada de alimentos con estándares de calidad, seguridad y sostenibilidad inferiores a los exigidos en la UE.

Su organización de ámbito nacional ASAJA ha trasladado esta posición en una carta dirigida al ministro de Agricultura, Luis Planas, en la que advierte del grave impacto que el acuerdo tendría sobre sectores especialmente sensibles como la carne de vacuno, las aves, el azúcar, el etanol, los cítricos, el arroz, la miel o el maíz, y de la falta de reciprocidad en las normas sanitarias, medioambientales y de trazabilidad exigidas a las producciones importadas frente a las europeas.

El acuerdo, tal y como está planteado, pone en riesgo la viabilidad económica de miles de explotaciones agrarias y ganaderas, en un contexto ya marcado por el aumento de costes, la presión regulatoria y la inestabilidad de los mercados. Considera además claramente insuficiente el reglamento de salvaguardias propuesto por la Comisión Europea, al no permitir una actuación preventiva ni automática ante perturbaciones del mercado.

La reciente decisión del Gobierno francés de suspender la importación de frutas importadas de Sudamérica que contengan residuos de sustancias prohibidas en la UE -mancozeb, glufosinato, tiofanato-metil y carbendazim- confirma la preocupación creciente por la falta de reciprocidad. El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, remarca al respecto que “Macron ha escuchado a sus agricultores y ha captado la necesidad de defenderles con unas políticas coherentes y justas. Por el contrario, en España, Sánchez no se ha enterado todavía de que con el actual tratado de Mercosur perdemos los agricultores y los consumidores europeos”.

Por todo ello la organización reclama al Gobierno de España que no utilice compensaciones presupuestarias para justificar Mercosur y defienda una política agraria y comercial coherente, que proteja la producción europea, garantice alimentos seguros y de calidad y preserve el futuro del medio rural.

 

La nueva propuesta presupuestaria

En paralelo, ASAJA ha analizado la propuesta que la Comisión Europea presentará hoy a los ministros de Agricultura, que contempla: un incremento potencial de 45.000 millones de euros para agricultura, mediante el adelanto de márgenes presupuestarios del futuro MFP; la apertura de 48.700 millones de euros del Fondo Rural para medidas agrícolas; y dos medidas adicionales relativas a fertilizantes (CBAM o antidumping) y a la reciprocidad comercial frente a terceros países.

ASAJA advierte de que estos fondos serían de carácter voluntario para los Estados miembros, lo que introduce un riesgo real de desigualdad y fragmentación del mercado único, si algunos países no los solicitan o los aplican de forma desigual. Por ello, la organización exige que cualquier refuerzo presupuestario para la PAC sea obligatorio, exclusivo para la agricultura y que tenga en cuenta indicadores socioeconómicos y no únicamente ambientales.

 

Precio de la Lonja de Cítricos de Valencia - 5 de enero de 2026

Carne de conejo: de la crisis a la esperanza

En diez años hemos perdido la mitad del sector cunícola de la Comunitat Valenciana. Los altos costes de producción, los bajos precios en origen pero, sobre todo, el descenso del consumo de carne de conejo -en torno a un 10% anual- explican el drama silencioso de decenas de explotaciones que se ven obligadas a cerrar. Granjas en su mayoría familiares, con gran presencia de empleo femenino, que sustentan la economía de áreas interiores con riesgo de despoblamiento rural. 

Da escalofrío pensar en la posible desaparición de una carne que es protagonista de joyas gastronómicas como la paella valenciana, el gazpacho manchego, el conejo escabechado o el conejo al ajillo. Y, sin embargo, cada vez estamos más cerca de perder este patrimonio culinario y cultural.

Con la finalidad de hacer frente a esta crisis de consumo, el sector cunícola está tomando la iniciativa y agudizando su ingenio. Por una parte, la industria busca formatos que acerquen el conejo al consumidor como una carne de consumo semanal, facilitando su cocinado en tiempos de prisas y ampliando su versatilidad. La pieza entera embolsada continúa siendo el formato referente en los supermercados, aunque el medio conejo troceado avanza poco a poco. En estas dos presentaciones se evidencia el choque generacional: la tradición frente a nuevas formas de consumo que no terminan de consolidarse.

Por su parte, los productores intentamos mantener instalaciones modernas, que combinan una labor delicada con una tecnología precisa, para obtener una carne de alta calidad al menor coste posible. Pero no podemos olvidar que competimos con carnes más eficientes en lo que a conversión de carne se refiere: el pollo y el cerdo principalmente. Es cierto que el conejo puede usar ciertos forrajes y residuos agroalimentarios, como la pulpa de remolacha o torta de girasol, para transformarlo en carne de alta calidad biológica con evidentes ventajas ecológicas. Aun así, no hay rentabilidad para trabajar con una calidad de vida digna.

Dentro de la nueva junta directiva de AVA-ASAJA, soy el encargado de impulsar la sectorial de cunicultura a fin de aglutinar a los productores valencianos y trasladar ante las administraciones todas las medidas de apoyo que necesitamos. Además de la parte reivindicativa, también presido a nivel nacional INTERCUN, la interprofesional que une a los distintos eslabones de la cadena y que está centrada, naturalmente, en sostener el consumo y respaldar al sector frente a los múltiples desafíos técnicos y burocráticos.

Gracias al apoyo de fondos públicos, la interprofesional lleva a cabo su última campaña de promoción, bajo el nombre “Abuelos Influencers”. La idea es sencilla: nuestros abuelos son nuestra inspiración. En general tienen mejores hábitos nutricionales, cocinan más y mejor que los jóvenes, y consumen mucha más carne de conejo que sus hijos y nietos. Saben cómo cocinarla y sacar el alma a una carne que, posiblemente, sea la mejor de todas.

En unos tiempos en los que las dietas proteicas gozan de gran aceptación, la carne de conejo encaja perfectamente en esa tendencia: es rica en proteína de alta calidad, muy baja en grasa y calorías. Sus virtudes nutricionales son de sobra conocidas. Así que los más jóvenes, que la han olvidado de su cesta de la compra, pueden incorporarla para ganar en salud. Queda la esperanza de que, con reivindicación, esfuerzo publicitario y unión estratégica, logremos sustentar a un sector tan nuestro, con una carne tan sana y con una actividad económica tan necesaria para el medio rural.

Artículo de opinión de Iván Alcalá García, responsable de cunicultura de AVA-ASAJA.

Mueren 122 ovejas amontonadas por pánico ante la presencia de animales salvajes

Valencia, 30 de diciembre de 2025. Un ganadero de Aras de los Olmos (Valencia) sufrió durante estas navidades la muerte de 122 ovejas, las cuales se ahogaron tras amontonarse por un ataque de pánico, a causa de la presencia de animales salvajes. Antonio Miguel Álvaro, miembro la junta directiva de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), que ya había padecido en los últimos dos años cinco ataques de lobos o perros salvajes, presentía que iba a ocurrir un incidente de esta gravedad: “O controlamos la superpoblación de fauna silvestre, incluyendo la multiplicación y la llegada del lobo a la Comunidad Valenciana, o perderemos nuestra ganadería, con los efectos negativos que ello conlleva para la sostenibilidad económica, social y medioambiental del medio rural”.

Cuando el ganadero llegó a uno de sus corrales en Aras de los Olmos, en la comarca valenciana de Los Serranos, cercana a Aragón y Castilla-La Mancha, se encontró con un panorama desolador: de las 480 ovejas que había, 122 de ellas estaban en el patio sin vida amontonadas en varias alturas y otra media docena heridas que quizás no sobrevivan. Álvaro lamenta que “un grupo de animales salvajes, no sabemos si lobos o perros salvajes, habría bajado del monte y acercado a la explotación. Aunque no llegaron a entrar dentro del recinto, su presencia alrededor de los muros y las vallas habrían aterrorizado a las ovejas y estas, por instinto de protección, se juntaron unas a otras. El pánico que sentirían llegó a ser tan extremo y duradero que muchas de las ovejas que se quedaron apiladas debajo murieron porque no podían respirar”.

Ante este nuevo perjuicio, AVA-ASAJA reitera a las administraciones que intensifiquen el control poblacional de la fauna salvaje para minimizar los daños en la agricultura y la ganadería. Además de los ataques de animales a ovejas y de buitres a vacas en el interior de Castellón y Valencia, el exceso de animales silvestres implica un grave riesgo de transmisión de enfermedades, como la peste porcina africana (PPA) y la gripe aviar.

AVA-ASAJA aplaude las ayudas para el control del jabalí pero exige medidas contundentes también fuera de los cotos

Desde la entidad agraria han advertido que la Peste Porcina Africana amenaza cerca de 900 explotaciones y más de 1,2 millones de animales

 Valencia, 30 de diciembre de 2025. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha valorado de forma positiva la línea de ayudas publicada esta semana en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) para el control y abatimiento de jabalíes como medida preventiva frente a la Peste Porcina Africana (PPA), una enfermedad que supone una grave amenaza para el sector porcino valenciano y para el conjunto de la economía agraria.

Desde la entidad han catalogado como “muy acertado” que la Generalitat impulse medidas extraordinarias para reducir la sobrepoblación de jabalíes, principales vectores potenciales de la PPA, y proteger así a un sector estratégico que en la Comunitat Valenciana cuenta con cerca de 900 explotaciones y más de 1,2 millones de animales, además de generar empleo y actividad económica en numerosas comarcas del interior.

No obstante, la organización agraria ha advertido de que la lucha contra la fauna salvaje debe estar perfectamente adaptada a la realidad del territorio. Concretamente, AVA-ASAJA ha subrayado que el control del jabalí debe extenderse mucho más allá de los espacios cinegéticos, ya que en los últimos años se ha constatado la presencia creciente de estos animales en zonas no acotadas, espacios agrícolas abiertos, áreas periurbanas e incluso dentro de núcleos urbanos. Por ello, han pedido una implicación clara y contundente de las administraciones locales en todo el territorio de la Comunitat Valenciana, aprovechando las vías de financiación existentes para la colocación de jaulas y cajas trampa en los espacios abiertos.

En esta línea, AVA-ASAJA ha recordado que en este 2025 ha presentado escritos ante más de 400 ayuntamientos de la Comunitat Valenciana que han sido declarados por la propia Administración como municipios con sobreabundancia de jabalíes, con el objetivo de que pongan en marcha de manera urgente medidas eficaces para controlar una población desbocada que ya afecta a la seguridad vial, a la actividad agraria y a la convivencia en muchos municipios.

Muchos años liderando la lucha contra la fauna salvaje

El representante del sector porcino en AVA-ASAJA, José Antonio Alfonso Olmos, ha detallado que “estas ayudas van en la buena dirección porque ayudan a frenar una amenaza real y muy seria para el sector porcino valenciano, pero deben aplicarse con una visión más amplia del territorio. Si la Peste Porcina Africana entrara en la Comunitat Valenciana, el impacto sería devastador. Por eso es fundamental actuar con rapidez, coordinación y sin dejar zonas sin cubrir”.

En este sentido, desde la organización agraria han recordado que llevan muchos años liderando la lucha contra el grave problema que supone la sobreabundancia de fauna salvaje, especialmente del jabalí, reclamando cambios normativos, medios y una mayor implicación por parte de las administraciones, tanto por el riesgo sanitario como por los cuantiosos daños que provoca en el campo valenciano. De hecho, solo en 2024 los daños ocasionados por la fauna salvaje en la agricultura superaron los 50 millones de euros.

 

 

Precio de la Lonja de Cítricos de Valencia - 29 de diciembre de 2025

Los retrasos de la recolección y las lluvias de diciembre causan la pérdida de 75.000 toneladas de cítricos

Valencia, 29 de diciembre de 2025. Las últimas precipitaciones de hasta 250 litros por metro cuadrado empeoran los efectos negativos de un diciembre lluvioso en la agricultura valenciana. Según las estimaciones de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), a causa del retraso en la recolección por parte de algunos comercios y de los sucesivos temporales de lluvias, los agricultores van a perder más de 75.000 toneladas de cítricos por exceso de humedad, principalmente la variedad clemenules en la provincia de Castellón. El valor económico de esta producción afectada asciende a 28 millones de euros, lo que agrava la crisis de rentabilidad de los productores y eleva el desperdicio alimentario a pie de campo.

AVA-ASAJA ya advirtió de una cascada de incumplimientos de contratos de compraventa de cítricos y caquis por parte de determinados operadores comerciales privados, los cuales no han traído a sus cuadrillas de ‘collidors’ a recoger la fruta antes de la fecha de recolección pactada en el contrato o convenida en función del momento óptimo de maduración de cada variedad. Las reiteradas lluvias de diciembre han acabado provocando problemas de ‘pixat’ y podredumbre en frutas que el comercio no recolectó en su momento idóneo.

Respecto al último temporal, AVA-ASAJA estima unas pérdidas directas de tres millones de euros, lo que aumenta a 31 millones el cómputo global de pérdidas en el mes de diciembre. Constata daños localizados en cítricos, caquis y hortalizas debido al desbordamiento de cauces, el arrastre de tierras y la inundación de infraestructuras agrarias y campos de cultivo, sobre todo en La Ribera Alta, La Ribera Baixa y La Safor. Además, las abundantes lluvias llegaron en ocasiones acompañadas de granizo. Aunque la piedra se precipitó con pequeño tamaño y escasa incidencia en muchos puntos de la provincia de Valencia, sí hay términos donde el pedrisco llegó a causar daños importantes en los cultivos. La zona más castigada es Simat de la Valldigna (sobre todo Pla de Corrals), Barxeta y Quatretonda. También puede haber siniestros en áreas de Torrent, Alginet, Sueca, Picassent y Alcàsser.

Las variedades de cítricos de la segunda mitad de la campaña están teniendo un buen comportamiento ante estos aportes de agua e incluso han aumentado su calibre. Sin embargo, no se descartan futuros daños en algunas variedades de media estación. En el caso del caqui, habrá que ver la evolución de los efectos del granizo y las lluvias en los frutos que restan por recolectarse. Asimismo, los campos de hortalizas (coles, alcachofas, etc.) están impracticables y los horticultores siguen a expensas de comprobar la evolución del clima en los próximos días. Los agricultores y viveristas están ahorrando en riegos, pero tendrán que soportar sobrecostes económicos por la necesidad de aplicar tratamientos fungicidas para prevenir futuros ataques de hongos.

AVA-ASAJA solicita a Agroseguro que agilice las peritaciones en los campos afectados por el granizo y las lluvias persistentes a fin de que los agricultores reciban rápidamente las correspondientes indemnizaciones. Por otra parte, la organización agraria exige a las administraciones competentes en cadena alimentaria que endurezcan los controles sobre el cumplimiento de los contratos agrarios y de la ley de la Cadena Alimentaria, con el objetivo de proteger a los productores de abusos comerciales.

 

AVA-ASAJA denuncia una cascada de incumplimientos en contratos de cítricos y caquis

Valencia, 23 de diciembre de 2025. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte de una creciente oleada de incumplimientos de contratos de compraventa de cítricos y caquis por parte de determinados operadores comerciales privados, que están generando una grave inseguridad jurídica e importantes pérdidas económicas entre los productores.

Los servicios jurídicos de AVA-ASAJA constatan que, en numerosos casos, las empresas compradoras no están cumpliendo con la recolección de la cosecha antes de la fecha de recolección pactada en el contrato -o del momento óptimo de maduración de la variedad en cuestión, en caso de no figurar en el documento ninguna fecha de recolección- lo que provoca que la fruta se deje en el árbol y acabe perdiendo su valor comercial. El incumplimiento de esta cláusula se ha multiplicado a raíz de los problemas de comercialización de las mandarinas tempranas que se solapan con las importaciones sudafricanas y de las lluvias de las últimas semanas, que han afectado especialmente a la clemenules, variedad estrella en la provincia de Castellón, por la rápida sobremaduración o problemas de ‘bufat’.

Los asociados damnificados de comarcas citrícolas de Castellón y Valencia denuncian que los comercios con los que habían acordado meses atrás la venta de sus mandarinas o naranjas de primera mitad de la campaña no han acudido a sus campos mientras la fruta se encontraba en perfectas condiciones. Hay casos en los que los ‘collidors’ contratados por el comercio únicamente recogieron parte de la cosecha y el resto se ha quedado en el campo; en otras ocasiones se presentaron varias semanas después de la fecha convenida, por lo que muchas frutas ya estaban sobremaduradas y no llegarán al mercado; e incluso hay casos en los que ni siquiera se ha recolectado ni un kilo de mandarinas, como satsumas y clementinas. La demora de recolección también se ha producido, en menor medida, en el caqui, a pesar de ser un cultivo con mucha demanda en los mercados.

La organización agraria insta a los agricultores afectados por incumplimientos de contratos a que recopilen toda la documentación contractual y se pongan en contacto con los servicios jurídicos de AVA-ASAJA para estudiar cada caso de manera individual y valorar las actuaciones oportunas en defensa de sus derechos. La entidad presidida por Cristóbal Aguado también anima a defender un contrato de compraventa que incluya el precio expresado en euros por kilo, sin IVA incluido y sin el recurrente 3% de corretaje, así como otras cláusulas abusivas.

Finalmente, AVA-ASAJA reclama a las administraciones competentes un mayor control sobre el cumplimiento de los contratos agrarios y una aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria, con el objetivo de proteger a los productores y garantizar unas relaciones comerciales justas y equilibradas en el sector agrario.

Ecologistas radicales: “Sostenella y no enmendalla”

La expresión “sostenella y no enmendalla” se refiere a la actitud de quienes se mantienen obstinados en su error, por orgullo o por mantener las apariencias, aunque ese empecinamiento provoque un daño peor que rectificar. Ese dicho encaja como anillo al dedo para los ecologistas radicales, quienes hace tiempo impusieron a la sociedad su discurso del miedo y ahora se enrocan en él a pesar de las consecuencias reales y evidentes que ya podemos constatar en nuestro día a día.

Sin ir más lejos, aquí en Valencia sabemos desgraciadamente adonde nos ha llevado el discurso ecologista con el resultado de la DANA. Los ecologistas tenían un doble discurso alineado: por un lado, querían ríos libres, sin obstáculos antinaturales como presas, diques o azudes; y por otro, decretaron la ley paisajística de la Huerta de Valencia, que impidió construir las infraestructuras necesarias en el barranco del Poyo.

Entonces llegó el 29 de octubre de 2024, cuando la falta de infraestructuras hidráulicas y de limpieza de cañas agravó la riada a niveles catastróficos. Ahí tenemos, por citar dos pruebas inequívocas, el papel que desempeñaron la presa de Forata (entraron 2.000 m3/s y salieron 1.000 m3/s) y el Plan Sur (evitó que el agua llegase al centro de Valencia). Sin embargo, el ecologismo radical se continúa aferrando a la ideología de los cauces naturales, como si la equivocada a lo largo de la historia fuera la humanidad que ha ido intentando gestionar el territorio para minimizar el impacto de recurrentes sequías y riadas.

Los ecologistas radicales también sostienen y no enmiendan su posición sobre el (des)control de la fauna salvaje, ni siquiera ante la detección de jabalíes muertos por peste porcina africana (PPA) que ha puesto en peligro nuestra principal cabaña ganadera. Insisten en que la presencia de jabalíes no es en absoluto excesiva, llegan a advertir de que si los cazamos se reproducirán más rápido -como en una película fantástica de Disney- y que lo que sobran son las granjas de cerdos. ¡Será que no les gusta el jamón! La cruda realidad es que la superpoblación de animales silvestres ha multiplicado los daños agrarios, ha transmitido enfermedades a ganado, mascotas y personas, ha causado destrozos en núcleos urbanos, ha atacado a ciudadanos que han tenido que ser atendidos en urgencias y ha provocado cada vez más accidentes de tráfico (me gustaría saber si algún familiar de un fallecido en accidente sigue pensando como un ecologista radical de serie).

Otra salvajada. El discurso ecologista criminaliza los regadíos. Alertan que, en lugar de ser una barrera, favorecen el avance de la desertificación. El investigador Millán Millán, fundador del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), acreditó que la salvación de Europa pasaba por que hubiera cultivos con evaporación y evapotranspiración de agua, imprescindibles para lograr lluvias tanto en la vertiente mediterránea como atlántica. Tenemos ejemplos como Israel donde una gestión racional y optimizada del agua ha ganado tierra al desierto. Aquí, en cambio, por culpa del discurso ecologista radical está avanzando el desierto.

La prohibición de materias activas fitosanitarias ha tenidos dos efectos, no sé cuál de ellos peor. El primero, la Unión Europea ha exportado la contaminación exponencialmente, porque, frente a las exigencias comunitarias, los países terceros usan fitosanitarios prohibidos aquí -así como más recursos de fitosanitarios, fertilizantes, agua, energía, etc. para producir el mismo kilo de alimentos que nosotros- y, encima, los traen desde miles de kilómetros y no precisamente en el catamarán de Greta. Y segundo, como consecuencia de la pérdida de competitividad y la crisis de rentabilidad, el abandono masivo de campos ha causado una gravísima degradación paisajística, ha despoblado los municipios del interior y ha recrudecido los incendios forestales.

Erre que erre, los ecologistas radicales persisten en su Pacto Verde porque, dicen, es el indicado para mitigar el cambio climático en todo el planeta. ¿Pero la supresión del 50% de los fitosanitarios obedece a un motivo científico o ideológico? ¿Por qué no poner el 80 o 90%, o sólo el 30%? En su cruzada contra el glifosato, fueron capaces de inventarse datos sobre su riesgo, lo que provocó, junto a otras irregularidades, el cierre de la revista “Science of the Total Environment”. Incluso en el Ministerio para la Transición Ecológica se niegan a autorizar la suelta masiva del parasitoide Anagyrus fusciventris para el control biológico del cotonet del caqui Pseudococcus longispinus, pese a ser una especie asentada en nuestro territorio, aludiendo el argumento de que puede afectar a la biodiversidad. Lógico que el resto del mundo no nos haya seguido por este camino hipócrita y suicida que lo único que ha conseguido es desindustrializar Europa y encarecer la cesta de la compra.

Yo en su día les califiqué de iluminados, pero me quedé corto. Porque en ese momento vivían en la ideología. Pero ahora es peor, mucho peor, porque siguen en sus trece después de conocer todos los desastres cuantificables que ya podemos verificar y padecer. Sabiendo lo que ha sucedido, aún continúan vanagloriándose de que no debemos hacer infraestructuras hidráulicas, apostar por el regadío, reducir la población de jabalíes o usar medicinas para hacer frente a las plagas y enfermedades agrarias. O son tan orgullosos y prepotentes, o viven de ese pesebre, que no quieren admitir que sus planteamientos están siendo catastróficos. Lo mismo puede decirse de los políticos de la UE, que han asumido y convertido el ecologismo radical en su razón de ser, por eso les cuesta tanto retractarse. Niegan la mayor, y siguen negándola a pesar de los pesares. Lo dicho: “Sostenella y no enmendalla”, y así de mal nos va.

Artículo de opinión de Cristóbal Aguado, presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).

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