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Los recientes anuncios realizados tras la reunión extraordinaria de los ministros de Agricultura y Pesca con la Comisión Europea no abordan la urgencia ni los retos reales a los que se enfrentan los agricultores y las cooperativas agrícolas europeas. A esta situación se suman la votación y las maniobras del Consejo sobre el acuerdo con Mercosur, que han incrementado aún más la frustración del sector agrario.

Ante este escenario, los líderes de Copa-Cogeca, entre ellos el presidente de ASAJA, Pedro Barato, vicepresidente de Copa-Cogeca, se reunieron el lunes en Bruselas para analizar la situación política y económica actual. En un contexto marcado por condiciones de mercado apremiantes y demandas aún sin respuesta, decidieron apoyar la manifestación convocada en Estrasburgo el próximo 20 de enero.

La movilización se produce en un momento de extrema volatilidad para la producción de cereales y ganado, en el que los agricultores se encuentran atrapados en una espiral de precios, provocada por el aumento de los costes de fertilizantes e insumos y la caída de los ingresos. Desde el sector se insiste en que es más necesario que nunca adoptar decisiones políticas firmes que permitan recuperar la visibilidad y la estabilidad a largo plazo.

El pasado 18 de diciembre, todas las comunidades agrícolas europeas consensuaron tres reivindicaciones claras: una PAC post-2027 fuerte, común y bien financiada, acompañada de un Marco Financiero Plurianual que respalde la competitividad y el crecimiento; un comercio justo y transparente que proteja las normas de producción europeas y a los sectores más sensibles; y una agenda real de simplificación, basada en una mejor regulación y en la seguridad jurídica.

Hasta que las instituciones de la Unión Europea no ofrezcan respuestas concretas que mejoren de forma efectiva la competitividad y la resiliencia del sector agrario, la movilización continuará. Por este motivo, Copa y Cogeca respaldan la manifestación anunciada por la FNSEA en Estrasburgo el 20 de enero.

Ahora esperamos que el Parlamento Europeo asuma estas tres demandas fundamentales, ya que tiene los medios para actuar sobre estas cuestiones urgentes. Ahora les toca actuar a los eurodiputados, demostrando el apoyo que dicen brindar a las comunidades agrícolas para garantizar la seguridad alimentaria de Europa.

 

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Valencia, 9 de enero de 2026. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) expresa su honda preocupación tras conocerse que una mayoría cualificada de Estados miembros de la Unión Europea ha aprobado en el COREPER II la firma del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, abriendo la puerta a que la Comisión Europea lo rubrique oficialmente la próxima semana. Según la información disponible, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría han votado en contra del acuerdo, mientras que Bélgica se ha abstenido. El resto de países, entre ellos España, han respaldado la decisión. De acuerdo con el procedimiento escrito, las delegaciones nacionales disponen hasta las 17 horas de hoy para formular posibles objeciones, aunque el resultado global no variaría sustancialmente.

Desde AVA-ASAJA se subraya que, además de la aprobación para la firma, el COREPER II ha dado luz verde a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias agrícolas hasta el 5%, una decisión que debilita de forma notable la capacidad de reacción ante un aumento de las importaciones procedentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, denuncia que “la UE nos ha vuelto a vender en tierra plana. Este acuerdo comercial, como tantos otros, utiliza la agricultura como moneda de cambio. Sin exigir reciprocidad a las importaciones sudamericanas, fomenta más competencia desleal que expulsará a los agricultores y ganaderos valencianos, ya que será la gota que colma el vaso. Y cuando desaparezcan los productores, la factura la pagarán los consumidores, con una cesta de la compra más cara, de menor calidad y más contaminante”.

 

“No estamos en contra del comercio, sino de acuerdos sin reciprocidad”

El presidente de ASAJA Nacional, Pedro Barato, insiste en que la organización no rechaza los acuerdos comerciales, pero sí aquellos que se firman sin igualdad de condiciones. “Si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera. Si no, estamos ante una competencia claramente desleal”, ha señalado.

AVA-ASAJA advierte de que el acuerdo permite la entrada en el mercado europeo de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, como determinados fitosanitarios o carne producida con hormonas de crecimiento, cuya trazabilidad y control no están plenamente garantizados, tal y como reconocen incluso las propias autoridades comunitarias.

 

Un riesgo para el modelo agrario europeo

La organización considera que esta decisión pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones, especialmente en sectores valencianos como la ganadería, el arroz, los cítricos o la miel. AVA-ASAJA recuerda además que incluso los sectores que podrían verse beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, no podrán aprovechar el acuerdo a corto plazo, debido a largos periodos transitorios antes de la plena liberalización.

La reducción del umbral de activación de las salvaguardias hasta el 5% supone un avance técnico positivo, ya que permitiría intervenir antes ante una caída de precios o una distorsión del mercado provocada por un aumento de las importaciones. No obstante, AVA-ASAJA advierte de que este mecanismo solo será eficaz si se aplica de forma automática, ágil y con controles reales en frontera, y recuerda que las salvaguardias, por sí solas, no compensan un acuerdo comercial que sigue careciendo de reciprocidad en las normas de producción.

AVA-ASAJA recuerda además que, según datos de la propia Comisión Europea, actualmente solo se controla en frontera el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea, lo que pone en duda la eficacia real de las salvaguardias si no se refuerzan de manera inmediata y sustancial los sistemas de inspección y control. Sin controles efectivos, cualquier mecanismo de protección queda vacío de contenido.

 

La ratificación del Parlamento Europeo, clave

AVA-ASAJA recuerda que, pese al visto bueno del Consejo, el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, una fase decisiva en la que la organización intensificará su labor de interlocución y presión política. Hasta el cierre definitivo del procedimiento escrito a las 17 horas, AVA-ASAJA mantendrá una actitud de prudencia y vigilancia, pero reitera con claridad su mensaje: sin reciprocidad, no hay comercio justo.

La organización seguirá defendiendo en todas las instancias un modelo agrario europeo basado en la calidad, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la igualdad de condiciones. Cualquier tratado con países terceros ha de contar además con un estudio de impacto real y creíble, ha de tener un papel únicamente complementario a la producción europea y debe responder inmediatamente ante una bajada de los precios en origen.

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Valencia, 9 de enero de 2026. La rentabilidad del cultivo de la trufa negra (Tuber melanosporum) atraviesa un momento crítico. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) denuncia un desplome histórico del precio en origen de este hongo, que en tan solo unas semanas ha bajado de 500 euros por kilo (€/kg) a los 125-150 €/kg actuales, es decir, un 75% menos en lo que llevamos de campaña y muy lejos de los 1.000-1.500 €/kg que llegó a alcanzar en años anteriores. Con el objeto de incrementar la demanda y recuperar unas cotizaciones dignas para los truficultores, AVA-ASAJA pide al Gobierno que financie campañas de promoción dirigidas a aumentar el consumo de trufa en el mercado nacional, agilice las gestiones para abrir mercados exteriores y cambie la legislación de forma que no se permita etiquetar la presencia de trufa en aquellos productos alimentarios que en realidad no están elaborados con esta materia prima.

Según productores de trufa consultados por AVA-ASAJA en la provincia de Castellón, los compradores han ido ofreciendo a lo largo de diciembre unos precios cada vez más bajos e, incluso, hay casos en los que no han querido ni siquiera acordar ninguna cotización en el momento de llevar a cabo la transacción. Frente a los 700 €/kg en los que se cerró la pasada campaña, a finales del pasado invierno, la presente temporada había empezado con unos 500 €/kg para la trufa de primera calidad. Sin embargo, alegando un exceso de producción y una menor demanda, los compradores fueron disminuyendo sus precios hasta caer hasta los 125 €/kg, cuando algunos agricultores decidieron no malvender y esperar una posible recuperación del valor de la trufa.

Además, el sector está detectando una elevada presencia del escarabajo de la trufa (Leiodes cinnamomeus) que deprecia gravemente el valor comercial, hasta el extremo que la cotización actual de trufa dañada por esta plaga se sitúa en apenas 30 €/kg. Dado este ínfimo precio, muchos truficultores prefieren, en lugar de venderla, triturarla para elaborar espora que depositan en hoyos alrededor de las carrascas jóvenes a fin de favorecer una mayor producción en el futuro.

El delegado de la Villa de El Toro de AVA-ASAJA, Enrique Romero, asegura que “salvo en los meses de confinamiento por la pandemia del Covid, la situación comercial de la trufa nunca había sido tan desastrosa. Es posible que este año haya mucha producción en Aragón y que la demanda pueda haber bajado en Francia, pero con estos precios tan horribles no sacamos ni para gastos. Necesitamos el apoyo de la Administración para mejorar el bajo consumo de trufa que tenemos en España y para abrir nuevos destinos de exportación, principalmente asiáticos. Asimismo, se habla de que el 80% de los productos que indican en su etiqueta que llevan trufa en realidad no la llevan, sino ingredientes o aromas sustitutivos, así que habría que cambiar la normativa para evitar este fraude a los consumidores y animar a la industria a apostar por la trufa”.

AVA-ASAJA también reivindica ante las administraciones la puesta en marcha de riegos de apoyo en las explotaciones de trufa, con facilidades burocráticas, para garantizar una producción estable y de calidad; un control poblacional de la fauna salvaje, sobre todo del jabalí, para minimizar las pérdidas de producción; y la búsqueda y aprobación de soluciones, tanto fitosanitarias como biológicas, contra el escarabajo de la trufa.

             

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Valencia, 7 de enero de 2026. Coincidiendo con la reunión extraordinaria de ministros de Agricultura de la Unión Europea, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) exige al Gobierno de España una posición firme contra el acuerdo UE-Mercosur en su forma actual y reclama garantías reales para la agricultura y la ganadería europeas ante la modificación del Marco Financiero Plurianual post-2027. La organización alerta que el tratado amenaza la viabilidad de miles de explotaciones valencianas -sobre todo de ganadería, arroz, miel y cítricos- y perjudica también a los consumidores, al permitir la entrada de alimentos con estándares de calidad, seguridad y sostenibilidad inferiores a los exigidos en la UE.

Su organización de ámbito nacional ASAJA ha trasladado esta posición en una carta dirigida al ministro de Agricultura, Luis Planas, en la que advierte del grave impacto que el acuerdo tendría sobre sectores especialmente sensibles como la carne de vacuno, las aves, el azúcar, el etanol, los cítricos, el arroz, la miel o el maíz, y de la falta de reciprocidad en las normas sanitarias, medioambientales y de trazabilidad exigidas a las producciones importadas frente a las europeas.

El acuerdo, tal y como está planteado, pone en riesgo la viabilidad económica de miles de explotaciones agrarias y ganaderas, en un contexto ya marcado por el aumento de costes, la presión regulatoria y la inestabilidad de los mercados. Considera además claramente insuficiente el reglamento de salvaguardias propuesto por la Comisión Europea, al no permitir una actuación preventiva ni automática ante perturbaciones del mercado.

La reciente decisión del Gobierno francés de suspender la importación de frutas importadas de Sudamérica que contengan residuos de sustancias prohibidas en la UE -mancozeb, glufosinato, tiofanato-metil y carbendazim- confirma la preocupación creciente por la falta de reciprocidad. El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, remarca al respecto que “Macron ha escuchado a sus agricultores y ha captado la necesidad de defenderles con unas políticas coherentes y justas. Por el contrario, en España, Sánchez no se ha enterado todavía de que con el actual tratado de Mercosur perdemos los agricultores y los consumidores europeos”.

Por todo ello la organización reclama al Gobierno de España que no utilice compensaciones presupuestarias para justificar Mercosur y defienda una política agraria y comercial coherente, que proteja la producción europea, garantice alimentos seguros y de calidad y preserve el futuro del medio rural.

 

La nueva propuesta presupuestaria

En paralelo, ASAJA ha analizado la propuesta que la Comisión Europea presentará hoy a los ministros de Agricultura, que contempla: un incremento potencial de 45.000 millones de euros para agricultura, mediante el adelanto de márgenes presupuestarios del futuro MFP; la apertura de 48.700 millones de euros del Fondo Rural para medidas agrícolas; y dos medidas adicionales relativas a fertilizantes (CBAM o antidumping) y a la reciprocidad comercial frente a terceros países.

ASAJA advierte de que estos fondos serían de carácter voluntario para los Estados miembros, lo que introduce un riesgo real de desigualdad y fragmentación del mercado único, si algunos países no los solicitan o los aplican de forma desigual. Por ello, la organización exige que cualquier refuerzo presupuestario para la PAC sea obligatorio, exclusivo para la agricultura y que tenga en cuenta indicadores socioeconómicos y no únicamente ambientales.

 

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En diez años hemos perdido la mitad del sector cunícola de la Comunitat Valenciana. Los altos costes de producción, los bajos precios en origen pero, sobre todo, el descenso del consumo de carne de conejo -en torno a un 10% anual- explican el drama silencioso de decenas de explotaciones que se ven obligadas a cerrar. Granjas en su mayoría familiares, con gran presencia de empleo femenino, que sustentan la economía de áreas interiores con riesgo de despoblamiento rural. 

Da escalofrío pensar en la posible desaparición de una carne que es protagonista de joyas gastronómicas como la paella valenciana, el gazpacho manchego, el conejo escabechado o el conejo al ajillo. Y, sin embargo, cada vez estamos más cerca de perder este patrimonio culinario y cultural.

Con la finalidad de hacer frente a esta crisis de consumo, el sector cunícola está tomando la iniciativa y agudizando su ingenio. Por una parte, la industria busca formatos que acerquen el conejo al consumidor como una carne de consumo semanal, facilitando su cocinado en tiempos de prisas y ampliando su versatilidad. La pieza entera embolsada continúa siendo el formato referente en los supermercados, aunque el medio conejo troceado avanza poco a poco. En estas dos presentaciones se evidencia el choque generacional: la tradición frente a nuevas formas de consumo que no terminan de consolidarse.

Por su parte, los productores intentamos mantener instalaciones modernas, que combinan una labor delicada con una tecnología precisa, para obtener una carne de alta calidad al menor coste posible. Pero no podemos olvidar que competimos con carnes más eficientes en lo que a conversión de carne se refiere: el pollo y el cerdo principalmente. Es cierto que el conejo puede usar ciertos forrajes y residuos agroalimentarios, como la pulpa de remolacha o torta de girasol, para transformarlo en carne de alta calidad biológica con evidentes ventajas ecológicas. Aun así, no hay rentabilidad para trabajar con una calidad de vida digna.

Dentro de la nueva junta directiva de AVA-ASAJA, soy el encargado de impulsar la sectorial de cunicultura a fin de aglutinar a los productores valencianos y trasladar ante las administraciones todas las medidas de apoyo que necesitamos. Además de la parte reivindicativa, también presido a nivel nacional INTERCUN, la interprofesional que une a los distintos eslabones de la cadena y que está centrada, naturalmente, en sostener el consumo y respaldar al sector frente a los múltiples desafíos técnicos y burocráticos.

Gracias al apoyo de fondos públicos, la interprofesional lleva a cabo su última campaña de promoción, bajo el nombre “Abuelos Influencers”. La idea es sencilla: nuestros abuelos son nuestra inspiración. En general tienen mejores hábitos nutricionales, cocinan más y mejor que los jóvenes, y consumen mucha más carne de conejo que sus hijos y nietos. Saben cómo cocinarla y sacar el alma a una carne que, posiblemente, sea la mejor de todas.

En unos tiempos en los que las dietas proteicas gozan de gran aceptación, la carne de conejo encaja perfectamente en esa tendencia: es rica en proteína de alta calidad, muy baja en grasa y calorías. Sus virtudes nutricionales son de sobra conocidas. Así que los más jóvenes, que la han olvidado de su cesta de la compra, pueden incorporarla para ganar en salud. Queda la esperanza de que, con reivindicación, esfuerzo publicitario y unión estratégica, logremos sustentar a un sector tan nuestro, con una carne tan sana y con una actividad económica tan necesaria para el medio rural.

Artículo de opinión de Iván Alcalá García, responsable de cunicultura de AVA-ASAJA.

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Valencia, 30 de diciembre de 2025. Un ganadero de Aras de los Olmos (Valencia) sufrió durante estas navidades la muerte de 122 ovejas, las cuales se ahogaron tras amontonarse por un ataque de pánico, a causa de la presencia de animales salvajes. Antonio Miguel Álvaro, miembro la junta directiva de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), que ya había padecido en los últimos dos años cinco ataques de lobos o perros salvajes, presentía que iba a ocurrir un incidente de esta gravedad: “O controlamos la superpoblación de fauna silvestre, incluyendo la multiplicación y la llegada del lobo a la Comunidad Valenciana, o perderemos nuestra ganadería, con los efectos negativos que ello conlleva para la sostenibilidad económica, social y medioambiental del medio rural”.

Cuando el ganadero llegó a uno de sus corrales en Aras de los Olmos, en la comarca valenciana de Los Serranos, cercana a Aragón y Castilla-La Mancha, se encontró con un panorama desolador: de las 480 ovejas que había, 122 de ellas estaban en el patio sin vida amontonadas en varias alturas y otra media docena heridas que quizás no sobrevivan. Álvaro lamenta que “un grupo de animales salvajes, no sabemos si lobos o perros salvajes, habría bajado del monte y acercado a la explotación. Aunque no llegaron a entrar dentro del recinto, su presencia alrededor de los muros y las vallas habrían aterrorizado a las ovejas y estas, por instinto de protección, se juntaron unas a otras. El pánico que sentirían llegó a ser tan extremo y duradero que muchas de las ovejas que se quedaron apiladas debajo murieron porque no podían respirar”.

Ante este nuevo perjuicio, AVA-ASAJA reitera a las administraciones que intensifiquen el control poblacional de la fauna salvaje para minimizar los daños en la agricultura y la ganadería. Además de los ataques de animales a ovejas y de buitres a vacas en el interior de Castellón y Valencia, el exceso de animales silvestres implica un grave riesgo de transmisión de enfermedades, como la peste porcina africana (PPA) y la gripe aviar.

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Desde la entidad agraria han advertido que la Peste Porcina Africana amenaza cerca de 900 explotaciones y más de 1,2 millones de animales

 Valencia, 30 de diciembre de 2025. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha valorado de forma positiva la línea de ayudas publicada esta semana en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) para el control y abatimiento de jabalíes como medida preventiva frente a la Peste Porcina Africana (PPA), una enfermedad que supone una grave amenaza para el sector porcino valenciano y para el conjunto de la economía agraria.

Desde la entidad han catalogado como “muy acertado” que la Generalitat impulse medidas extraordinarias para reducir la sobrepoblación de jabalíes, principales vectores potenciales de la PPA, y proteger así a un sector estratégico que en la Comunitat Valenciana cuenta con cerca de 900 explotaciones y más de 1,2 millones de animales, además de generar empleo y actividad económica en numerosas comarcas del interior.

No obstante, la organización agraria ha advertido de que la lucha contra la fauna salvaje debe estar perfectamente adaptada a la realidad del territorio. Concretamente, AVA-ASAJA ha subrayado que el control del jabalí debe extenderse mucho más allá de los espacios cinegéticos, ya que en los últimos años se ha constatado la presencia creciente de estos animales en zonas no acotadas, espacios agrícolas abiertos, áreas periurbanas e incluso dentro de núcleos urbanos. Por ello, han pedido una implicación clara y contundente de las administraciones locales en todo el territorio de la Comunitat Valenciana, aprovechando las vías de financiación existentes para la colocación de jaulas y cajas trampa en los espacios abiertos.

En esta línea, AVA-ASAJA ha recordado que en este 2025 ha presentado escritos ante más de 400 ayuntamientos de la Comunitat Valenciana que han sido declarados por la propia Administración como municipios con sobreabundancia de jabalíes, con el objetivo de que pongan en marcha de manera urgente medidas eficaces para controlar una población desbocada que ya afecta a la seguridad vial, a la actividad agraria y a la convivencia en muchos municipios.

Muchos años liderando la lucha contra la fauna salvaje

El representante del sector porcino en AVA-ASAJA, José Antonio Alfonso Olmos, ha detallado que “estas ayudas van en la buena dirección porque ayudan a frenar una amenaza real y muy seria para el sector porcino valenciano, pero deben aplicarse con una visión más amplia del territorio. Si la Peste Porcina Africana entrara en la Comunitat Valenciana, el impacto sería devastador. Por eso es fundamental actuar con rapidez, coordinación y sin dejar zonas sin cubrir”.

En este sentido, desde la organización agraria han recordado que llevan muchos años liderando la lucha contra el grave problema que supone la sobreabundancia de fauna salvaje, especialmente del jabalí, reclamando cambios normativos, medios y una mayor implicación por parte de las administraciones, tanto por el riesgo sanitario como por los cuantiosos daños que provoca en el campo valenciano. De hecho, solo en 2024 los daños ocasionados por la fauna salvaje en la agricultura superaron los 50 millones de euros.

 

 

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Valencia, 29 de diciembre de 2025. Las últimas precipitaciones de hasta 250 litros por metro cuadrado empeoran los efectos negativos de un diciembre lluvioso en la agricultura valenciana. Según las estimaciones de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), a causa del retraso en la recolección por parte de algunos comercios y de los sucesivos temporales de lluvias, los agricultores van a perder más de 75.000 toneladas de cítricos por exceso de humedad, principalmente la variedad clemenules en la provincia de Castellón. El valor económico de esta producción afectada asciende a 28 millones de euros, lo que agrava la crisis de rentabilidad de los productores y eleva el desperdicio alimentario a pie de campo.

AVA-ASAJA ya advirtió de una cascada de incumplimientos de contratos de compraventa de cítricos y caquis por parte de determinados operadores comerciales privados, los cuales no han traído a sus cuadrillas de ‘collidors’ a recoger la fruta antes de la fecha de recolección pactada en el contrato o convenida en función del momento óptimo de maduración de cada variedad. Las reiteradas lluvias de diciembre han acabado provocando problemas de ‘pixat’ y podredumbre en frutas que el comercio no recolectó en su momento idóneo.

Respecto al último temporal, AVA-ASAJA estima unas pérdidas directas de tres millones de euros, lo que aumenta a 31 millones el cómputo global de pérdidas en el mes de diciembre. Constata daños localizados en cítricos, caquis y hortalizas debido al desbordamiento de cauces, el arrastre de tierras y la inundación de infraestructuras agrarias y campos de cultivo, sobre todo en La Ribera Alta, La Ribera Baixa y La Safor. Además, las abundantes lluvias llegaron en ocasiones acompañadas de granizo. Aunque la piedra se precipitó con pequeño tamaño y escasa incidencia en muchos puntos de la provincia de Valencia, sí hay términos donde el pedrisco llegó a causar daños importantes en los cultivos. La zona más castigada es Simat de la Valldigna (sobre todo Pla de Corrals), Barxeta y Quatretonda. También puede haber siniestros en áreas de Torrent, Alginet, Sueca, Picassent y Alcàsser.

Las variedades de cítricos de la segunda mitad de la campaña están teniendo un buen comportamiento ante estos aportes de agua e incluso han aumentado su calibre. Sin embargo, no se descartan futuros daños en algunas variedades de media estación. En el caso del caqui, habrá que ver la evolución de los efectos del granizo y las lluvias en los frutos que restan por recolectarse. Asimismo, los campos de hortalizas (coles, alcachofas, etc.) están impracticables y los horticultores siguen a expensas de comprobar la evolución del clima en los próximos días. Los agricultores y viveristas están ahorrando en riegos, pero tendrán que soportar sobrecostes económicos por la necesidad de aplicar tratamientos fungicidas para prevenir futuros ataques de hongos.

AVA-ASAJA solicita a Agroseguro que agilice las peritaciones en los campos afectados por el granizo y las lluvias persistentes a fin de que los agricultores reciban rápidamente las correspondientes indemnizaciones. Por otra parte, la organización agraria exige a las administraciones competentes en cadena alimentaria que endurezcan los controles sobre el cumplimiento de los contratos agrarios y de la ley de la Cadena Alimentaria, con el objetivo de proteger a los productores de abusos comerciales.

 

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Valencia, 23 de diciembre de 2025. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte de una creciente oleada de incumplimientos de contratos de compraventa de cítricos y caquis por parte de determinados operadores comerciales privados, que están generando una grave inseguridad jurídica e importantes pérdidas económicas entre los productores.

Los servicios jurídicos de AVA-ASAJA constatan que, en numerosos casos, las empresas compradoras no están cumpliendo con la recolección de la cosecha antes de la fecha de recolección pactada en el contrato -o del momento óptimo de maduración de la variedad en cuestión, en caso de no figurar en el documento ninguna fecha de recolección- lo que provoca que la fruta se deje en el árbol y acabe perdiendo su valor comercial. El incumplimiento de esta cláusula se ha multiplicado a raíz de los problemas de comercialización de las mandarinas tempranas que se solapan con las importaciones sudafricanas y de las lluvias de las últimas semanas, que han afectado especialmente a la clemenules, variedad estrella en la provincia de Castellón, por la rápida sobremaduración o problemas de ‘bufat’.

Los asociados damnificados de comarcas citrícolas de Castellón y Valencia denuncian que los comercios con los que habían acordado meses atrás la venta de sus mandarinas o naranjas de primera mitad de la campaña no han acudido a sus campos mientras la fruta se encontraba en perfectas condiciones. Hay casos en los que los ‘collidors’ contratados por el comercio únicamente recogieron parte de la cosecha y el resto se ha quedado en el campo; en otras ocasiones se presentaron varias semanas después de la fecha convenida, por lo que muchas frutas ya estaban sobremaduradas y no llegarán al mercado; e incluso hay casos en los que ni siquiera se ha recolectado ni un kilo de mandarinas, como satsumas y clementinas. La demora de recolección también se ha producido, en menor medida, en el caqui, a pesar de ser un cultivo con mucha demanda en los mercados.

La organización agraria insta a los agricultores afectados por incumplimientos de contratos a que recopilen toda la documentación contractual y se pongan en contacto con los servicios jurídicos de AVA-ASAJA para estudiar cada caso de manera individual y valorar las actuaciones oportunas en defensa de sus derechos. La entidad presidida por Cristóbal Aguado también anima a defender un contrato de compraventa que incluya el precio expresado en euros por kilo, sin IVA incluido y sin el recurrente 3% de corretaje, así como otras cláusulas abusivas.

Finalmente, AVA-ASAJA reclama a las administraciones competentes un mayor control sobre el cumplimiento de los contratos agrarios y una aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria, con el objetivo de proteger a los productores y garantizar unas relaciones comerciales justas y equilibradas en el sector agrario.

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