Valencia, 26 de julio 2010.- La tormenta de granizo que descargó con gran violencia a última hora del pasado viernes en diferentes zonas de la Comunitat Valenciana causó graves desperfectos en la agricultura. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) considera, en una primera estimación, que el valor económico de los daños ocasionados por el pedrisco asciende en su conjunto a 3,1 millones de euros.
Las comarcas de Requena-Utiel y de la Hoya de Buñol fueron el escenario de la granizada y fue la zona mencionada en primer lugar la que se llevó la peor parte. La piedra afectó a una superficie de 8.000 hectáreas de viñedo y el alcance de los daños en no pocas parcelas se sitúa en torno al 80% de la producción de uva para vinificación de la próxima campaña. La tormenta se ensañó de forma especialmente virulenta en las pedanías de Venta del Moro y el importe de los daños directos sobre el campo asciende en esta comarca a 2,5 millones de euros. Las últimas lluvias también incrementan el riesgo de que se recrudezcan en el viñedo los ataques de la enfermedad del mildiu.
Todas las circunstancias parecen estar confluyendo este verano para disparar el riesgo de incendios. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alerta de que la excepcional abundancia de precipitaciones registradas en invierno y en primavera han alimentado el desarrollo de la cubierta vegetal, lo que unido a la especial humedad y calor propios de la época y al preocupante abandono de campos, han incrementado espectacularmente la masa combustible seca en la geografía valenciana. “Las parcelas agrícolas han sido tradicionalmente los mejores cortafuegos pero la crisis arrastrada en el sector ha aumentado exponencialmente la superficie no cultivada o sin trabajar adecuadamente”, advierte el presidente de esta organización, Cristóbal Aguado.
Según la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos de 2009 publicada por el MARM, la superficie abandonada acumulada en los últimos 8 años suma unas 130.000 Ha. Y la amenaza de fuegos afecta tanto a las zonas más pobladas del litoral, donde se acumulan innumerables vertederos improvisados donde antes existían parcelas agrícolas, como a las más deprimidas y próximas a las masas forestales. En el primer caso, el abandono cítricos –el cultivo más representativo- afectó en tal periodo a unas 15.000 Ha. En las zonas de interior la superficie dedicada por ejemplo a los frutos secos (almendros y algarrobos) se ha reducido desde 2002 en unas 47.000 Ha y el abandono llega a unas 6.000 en el caso de frutales de verano (melocotones, albaricoques y ciruelos). “El papel de la agricultura en la conservación del medio es cada vez más evidente e incluso en Bruselas se está consolidando la idea de aprovechar la reforma de la PAC a partir de 2013 para reconocer los servicios ambientales que los productores prestan”, matiza Aguado. Antes de que tal cosa llegue a producirse y dada la conflictividad creciente suscitada en muchos municipios por las sanciones impuestas a propietarios por no mantener en condiciones sus parcelas, AVA-ASAJA trabaja en un documento con el que tratar de frenar el abandono de campos. Se trataría, en principio, de incentivos para extender los bancos de rotación de la tierra, acuerdos para economizar la limpieza efectiva de los campos, la cesión de brigadas forestales para acometer tales labores o la creación de parques agrarios. El peligro de incendios, como se decía, es ahora especialmente importante a causa de la excepcional proliferación de matorrales. Así lo evidencian las imágenes mostradas por el Índice Diferencial de Vegetación (NDVI) que elabora la Agencia Estatal de Meteorología (AEAT), que desde hacía muchos años que no se mostraban tan verdes. Y tal cosa es la consecuencia evidente de una pluviometría anodina, con uno de los inviernos más lluviosos en 60 años (un 72% más de precipitaciones de lo normal) y con una primavera igualmente destacada (un 27% superiores a la media).
El tercer ingrediente de este explosivo panorama radica en el cálido verano que se prevé que vayamos a padecer en la Comunitat. Efectivamente, según la AEMET, se dará un estío con temperaturas 1 ó 2 grados por encima de la media en las zonas de interior y también superiores a lo habitual en la costa. En este sentido, AVA-ASAJA recuerda a los agricultores que existe una orden para regular la quema de rastrojos y que para realizar tal práctica se requiere, además, de un permiso municipal.
Según la Encuesta de Superficies y Rendimientos de Cultivos de 2009 publicada por el MARM, la superficie abandonada acumulada en los últimos 8 años suma unas 130.000 Ha. Y la amenaza de fuegos afecta tanto a las zonas más pobladas del litoral, donde se acumulan innumerables vertederos improvisados donde antes existían parcelas agrícolas, como a las más deprimidas y próximas a las masas forestales. En el primer caso, el abandono cítricos –el cultivo más representativo- afectó en tal periodo a unas 15.000 Ha. En las zonas de interior la superficie dedicada por ejemplo a los frutos secos (almendros y algarrobos) se ha reducido desde 2002 en unas 47.000 Ha y el abandono llega a unas 6.000 en el caso de frutales de verano (melocotones, albaricoques y ciruelos). “El papel de la agricultura en la conservación del medio es cada vez más evidente e incluso en Bruselas se está consolidando la idea de aprovechar la reforma de la PAC a partir de 2013 para reconocer los servicios ambientales que los productores prestan”, matiza Aguado. Antes de que tal cosa llegue a producirse y dada la conflictividad creciente suscitada en muchos municipios por las sanciones impuestas a propietarios por no mantener en condiciones sus parcelas, AVA-ASAJA trabaja en un documento con el que tratar de frenar el abandono de campos. Se trataría, en principio, de incentivos para extender los bancos de rotación de la tierra, acuerdos para economizar la limpieza efectiva de los campos, la cesión de brigadas forestales para acometer tales labores o la creación de parques agrarios. El peligro de incendios, como se decía, es ahora especialmente importante a causa de la excepcional proliferación de matorrales. Así lo evidencian las imágenes mostradas por el Índice Diferencial de Vegetación (NDVI) que elabora la Agencia Estatal de Meteorología (AEAT), que desde hacía muchos años que no se mostraban tan verdes. Y tal cosa es la consecuencia evidente de una pluviometría anodina, con uno de los inviernos más lluviosos en 60 años (un 72% más de precipitaciones de lo normal) y con una primavera igualmente destacada (un 27% superiores a la media).
El tercer ingrediente de este explosivo panorama radica en el cálido verano que se prevé que vayamos a padecer en la Comunitat. Efectivamente, según la AEMET, se dará un estío con temperaturas 1 ó 2 grados por encima de la media en las zonas de interior y también superiores a lo habitual en la costa. En este sentido, AVA-ASAJA recuerda a los agricultores que existe una orden para regular la quema de rastrojos y que para realizar tal práctica se requiere, además, de un permiso municipal.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) y LA UNIÓ de Llauradors han cerrado un acuerdo para presentar candidaturas conjuntas a las elecciones en los consejos reguladores de las denominaciones de origen (DO) que se celebran mañana en la Comunitat Valenciana. El acuerdo alcanzado incluye a las siete entidades en las que ambas organizaciones agrarias tienen la posibilidad –bien por motivos de representatividad geográfica, bien a causa de la propia composición de los consejos- de actuar de manera unitaria.
ASOVAV (Asociación de Operadores de Variedades Vegetales) presentará en la UE nuevas pruebas que acreditarían la nulidad del registro comunitario concedido para la mandarina Nadorcott. Así lo acordó este miércoles la asamblea constituyente de la asociación promovida a su vez por AVA-ASAJA, que aprobó también sus nuevos estatutos y órganos de gobierno así como las iniciativas que en breve se promoverán. En este sentido, los casi un centenar de socios productores de esta mandarina respaldaron la ofensiva legal que pronto se emprenderá contra los presuntos abusos protagonizados por el Club de Variedades Vegetales Protegidas (CVVP) –detentor de los derechos de este cítrico- así como los trabajos ya avanzados para ofrecer a sus socios un sistema de etiquetado que asegure la trazabilidad y la legalidad del cítrico.