AVA-ASAJA estima que en sólo unos años el acuerdo de la UE con Marruecos, renovado hoy por el Consejo, provocará la pérdida de más de 15.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la Comunitat. Junto a ello, la organización advierte que la práctica liberalización de los intercambios hortofrutícolas con el país norteafricano acelerará el proceso de abandono de campos, que en los últimos ocho años (de 2002 a 2009) ya acumula la exorbitante cifra de 140.000 hectáreas (Ha). Cristóbal Aguado destaca la “paradoja” que supone que en la misma jornada la UE haya reclamado al régimen de Mohamed VI respeto a los derechos civiles en el Sahara y “se recompense al monarca con más concesiones para consolidar la competencia desleal con el sector hortofrutícola”.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) valora positivamente algunos aspectos de la propuesta para la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) presentada hoy por el comisario de Agricultura, Dacian Ciolos pero lamenta su inconcreción e incierto presupuesto. Efectivamente, una de las alternativas contempladas supone la eliminación del actual sistema de cálculo que determina la cuantía de las subvenciones y su sustitución por otro menos discriminatorio. Más aún, AVA-ASAJA considera si cabe más importantes las medidas que la propuesta esboza para corregir los desequilibrios y fallos del mercado pero advierte que necesitan aún ser muy desarrollados.
AVA-ASAJA advierte de que los arroceros valencianos dejarán de percibir en la campaña 2010/11 más de 254.000 euros de ayudas comunitarias. Estas pérdidas responden a la penalización que recibirá la Comunitat Valenciana (un 3,6%) por haber rebasado en 515 hectáreas la superficie de cultivo asignada. La ayuda por superficie de un arrocero de L’Albufera o las marjales de Pego-Oliva o Almenara se verá reducida a 459 euros por hectárea, cuando la cuantía habitual asciende a 476 euros. “La viabilidad del cultivo depende fundamentalmente de las ayudas, ya que los precios del arroz son ruinosos, de modo que perder una parte de las mismas supone para el productor una pésima noticia”, explica Cristóbal Aguado.