Una repentina e intensa tormenta de granizo descargó ayer sobre diversos términos municipales del Camp del Turia y provocó daños de distinta consideración en una superficie de cultivo superior a las 1.000 hectáreas, según las primeras estimaciones de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA). Tanto los cultivos de regadío (cítricos y hortalizas) como de secano (olivos y almendros), predominantes en la comarca afectada, han sufrido los severos efectos de la granizada.
Los daños causados en la agricultura por la acción de las diversas especies de animales salvajes que pueblan la Comunitat Valenciana se han agravado considerablemente como consecuencia directa de los efectos de la sequía sobre los hábitats naturales de la fauna silvestre. Los propios datos oficiales, dados a conocer durante la reunión de la comisión de seguimiento sobre esta materia celebrada recientemente y constituida por la Administración autonómica y las organizaciones agrarias, vienen a ilustrar y corroborar esta tendencia al alza.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) celebró el 11 de junio una multitudinaria XIV Jornada de Jóvenes Agricultores, a la que asistieron más de cien agricultores menores de 40 años procedentes de todas las comarcas valencianas.

La propuesta inicial que ha trasladado el Ministerio de Agricultura para asignar la ayuda acoplada al cultivo del arroz durante el periodo 2015-2020 establece un modelo de reparto de los fondos que perjudica los intereses de los productores valencianos, hasta el punto de que, en caso de prosperar, provocaría la pérdida de 4,3 millones de euros, según constata la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).

AVA-ASAJA denuncia la existencia de una red de delincuentes perfectamente organizada que se dedica al robo de vehículos agrarios en el campo valenciano que luego traslada, distribuye y comercializa en el mercado negro de los países del este de Europa. Siempre se había sospechado de la presencia de bandas de ladrones que se dedicaban a este tipo de prácticas, pero el reciente caso que han protagonizado varios agricultores valencianos no sólo corrobora tales sospechas sino que pone al descubierto la magnitud del problema.