Ante la inminente ronda final de negociaciones del trílogo, las organizaciones agrarias de los principales países productores europeos recogen el informe de Farm Europe, think tank de la economía rural europea, e insisten a las instituciones de la UE en que respeten la cláusula de salvaguardia automática prevista en el Artículo 29 del Reglamento del Sistema de Preferencias Generalizadas (SPG).
En la última campaña, los agricultores europeos han tenido que afrontar una auténtica invasión de arroz asiático con arancel cero, con un aumento del 13 % en las importaciones de Camboya y Myanmar hasta el 1 de junio de 2025 respecto al año anterior, y un incremento del 40 % solo en el arroz índica.
El sector subraya que cualquier alternativa que no contemple la suspensión automática de los aranceles preferenciales no protegerá adecuadamente al sector. Por ello, la inclusión de la cláusula de salvaguardia automática debe considerarse una condición no negociable para cerrar el acuerdo del trílogo. En concreto, solicita que la activación de esta cláusula se produzca automáticamente cuando los volúmenes de importación superen un umbral de referencia preestablecido, evitando así prácticas que equivaldrían a dumping, perjudicando gravemente a los agricultores europeos. Actualmente, más del 60% del arroz importado en Europa se beneficia de aranceles reducidos.
Más allá de las salvaguardias automáticas, también exige la aplicación plena del principio de reciprocidad en todos los acuerdos, protegiendo no solo a la cadena de suministro, sino también a los consumidores europeos frente a productos que no cumplen los estándares ambientales, sociales y de calidad de la UE. Por ejemplo, en varios países asiáticos y del Mercosur aún se utiliza triciclazol, un pesticida prohibido en la UE. Recientemente, la Comisión Europea intentó aumentar el Límite Máximo de Residuos (LMR) de triciclazol en arroz de 0,01 a 0,09 mg/kg, una propuesta que gracias a la presión del sector arrocero fue detenida.
Valencia, 11 de junio de 2025. Tras su ratificación por unanimidad en la comisión de gobierno y la asamblea general, la Interprofesional Citrícola Española Intercitrus plantea al Ministerio de Agricultura el acuerdo de extensión de norma y aportación económica obligatoria para llevar a cabo ejes de actuación dirigidos a la defensa fitosanitaria y lucha contra plagas y enfermedades, líneas de I+D, actividades de comunicación y campañas de promoción de las naranjas y mandarinas españolas.
El presidente de Intercitrus, Celestino Recatalá, resalta que “todos los colegios que formamos parte de la interprofesional estamos trabajando para, desde la unidad y la corresponsabilidad, afrontar de manera enérgica y contundente los principales retos del sector citrícola español. Inmersos en un momento histórico plagado de dificultades y desafíos, Intercitrus ha decidido protagonizar este hito cuando más hace falta, poniendo las luces cortas para solucionar los problemas más inmediatos, y las luces largas para hacer frente a los retos estructurales. Y lo queremos hacer mano a mano con la Administración, sobre todo con el Ministerio de Agricultura al que agradecemos su sintonía y celeridad para agilizar un buen plan para la citricultura española”.
La extensión de norma, que contempla una aportación obligatoria de 0,0006 €/kg (es decir, 1,2 €/tn) de naranja y mandarina para el productor y comercializador, prevé recaudar unos cinco millones de euros al año durante los próximos cinco años. Para ampliar este presupuesto, la interprofesional acudirá a la próxima convocatoria de ayudas para financiar campañas de promoción con fondos europeos de hasta un 80%.
El plan incluye acciones de comunicación y mejora de la imagen de las naranjas y mandarinas y del zumo 100% natural o exprimido, así como campañas de promoción en los mercados para incentivar el consumo de las naranjas y mandarinas españolas. A través de médicos, nutricionistas, especialistas en salud y otros generadores de opinión, esta estrategia pretende aumentar el nivel de conocimiento de los consumidores sobre las bondades de nuestros productos, los métodos de producción sostenibles e incrementar el reconocimiento de los mismos.
Además del consumo, la extensión de norma consensuada en el seno de Intercitrus pone sobre la mesa otras iniciativas que afrontan ineludibles retos del sector, agravados por la apertura del mercado comunitario y el cambio climático. Las acciones de defensa fitosanitaria buscan reforzar las medidas de prevención mediante la detección precoz y las medidas de control para evitar su asentamiento y expansión. En concreto, la propuesta incluye convenios de colaboración con las autoridades de sanidad vegetal de las comunidades autónomas productoras de cítricos para reforzar las redes de vigilancia, ampliando los puntos de control fijos y puntos estratégicos. Estas actuaciones complementarias se distribuyen de manera proporcional a la superficie declarada de naranjas y mandarinas de cada región: Comunidad Valenciana (55%), Andalucía (34%), Murcia (7%) y Cataluña (4%).
La extensión de norma para inversión en I+D cuenta con numerosas líneas para dar respuesta a las principales necesidades del sector. En primer lugar, destaca el plan integral de mejora vegetal de cítricos frente al Huanglongbing (HLB), la enfermedad más letal de la citricultura mundial. Mediante convenios tanto en zonas endémicas del HLB (Brasil, Florida, California, etc.) como en centros españoles, las investigaciones tratarán de evaluar material vegetal ya obtenido en las condiciones agronómicas de España y de generar nuevo material vegetal con potencial tolerancia o resistencia a la enfermedad, a través de la mejora del banco de germoplasma, obtención de nuevos patrones y variedades híbridas, nuevo material vegetal obtenido mediante todas las técnicas disponibles y parcelas experimentales con el material vegetal seleccionado.
Asimismo, Intercitrus propone la aplicación de herramientas de edición génica para la mejora de características agronómicas y comerciales clave en cítricos abordando, entre otros, aspectos relacionados con la calidad del fruto, la resistencia a fisiopatías y a estreses bióticos y abióticos. Otra línea está destinada a la obtención de nuevas variedades sin semillas, adaptadas a las condiciones mediterráneas, al cambio climático y a las características agronómicas propias. Finalmente, un proyecto de investigación a cuatro años vista sobre la gestión integrada de cítricos pretende analizar y documentar los cambios que se han producido en el agroecosistema citrícola, desde la aparición de nuevas plagas y enemigos naturales, hasta los efectos derivados del cambio climático.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha dado un paso pionero hacia la innovación agraria y la sostenibilidad alimentaria con la instalación de un reactor piloto para el cultivo de microalgas en la Finca Sinyent, cedido por SITRA (Soluciones Industriales y Tratamientos Ambientales, S.L.). Este equipo experimental forma parte del proyecto Frutalga, una iniciativa financiada por la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI) cuyo principal beneficio para el sector es revalorizar frutas que, por su aspecto o maduración, no pueden comercializarse pero conservan un alto valor funcional.
Para ello, los investigadores están trabajando con zumo de naranja, proveniente de frutos descartados, que ganan una segunda vida como fuente de alimentación del crecimiento de determinadas cepas de microalgas. Todo esto, después de haber testado su resultado también con zumo de melón, granada, caqui o kiwi y obtener en laboratorio un mejor resultado con el zumo de cítricos. Esta fórmula, además de ser técnicamente viable, resulta especialmente innovadora, ya que el uso de fruta exprimida como sustrato en cultivos biotecnológicos es aún muy poco habitual a nivel internacional.
Gracias a este sistema, las microalgas se desarrollan en condiciones controladas dentro del reactor para su posterior uso en sectores como la cosmética natural, los biofertilizantes agrícolas o los piensos sostenibles para alimentación animal. Se trata de una solución que permite no solo evitar el desperdicio de alimentos, sino también convertir excedentes agrarios en productos útiles y comercializables.
El proyecto tiene, además, un fuerte componente medioambiental: reduce significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al tratamiento y eliminación de residuos agroindustriales. Al aprovechar esos restos de fruta para fines útiles, se cierra el ciclo productivo y se avanza hacia una agricultura más circular, responsable y resiliente.
“Con Frutalga queremos demostrar que la innovación puede transformar la agricultura, convirtiendo lo que antes era un desecho en una oportunidad real de futuro para nuestros agricultores”, explica Rebeca Brocal, responsable de laboratorio del equipo técnico de AVA-ASAJA. “La agricultura que queremos es aquella donde nada se tira y todo se transforma, donde cada fruta descartada puede tener un nuevo destino que genere valor, rentabilidad y sostenibilidad.”
Finca Sinyent, espacio de experimentación
La Finca Sinyent, situada en el término municipal de Polinyà de Xúquer, funciona como centro de referencia en experimentación agraria aplicada, donde agricultores, investigadores y técnicos trabajan juntos para poner en marcha soluciones prácticas a los retos que enfrenta el sector. En sus instalaciones se desarrollan cada año decenas de ensayos vinculados a nuevas variedades, técnicas de cultivo, tecnologías limpias y aprovechamiento de subproductos.
Con la incorporación del reactor de microalgas a través del proyecto Frutalga, Sinyent refuerza su papel como laboratorio vivo de una agricultura del siglo XXI: más eficiente, más innovadora y cada vez más comprometida con el entorno.
Este proyecto de investigación, liderado por AINIA, cuenta con la participación de SITRA (Soluciones Industriales y Tratamientos Ambientales, S.L.), AVA-ASAJA, El Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (IDiBE) y la firma de estética Prospera Biotech S.L.
Los agricultores y ganaderos tenemos mucho que decir en el Día Mundial del Medio Ambiente. Porque somos las personas que mantenemos todos los días del año el manto verde que no se quema, el paisaje vivo que absorbe dióxido de carbono y libera oxígeno a la atmósfera, el suelo que no se erosiona y frena el desierto, la tierra sobre la que producimos alimentos sanos y saludables.
No conozco a ningún agricultor o ganadero que no quiera que sus campos estén bien cuidados y sean respetuosos con el medio ambiente. Naturalmente, queremos preservar la tierra que heredamos de nuestros padres y que ojalá disfruten nuestros hijos. Si usamos un fitosanitario, por ejemplo, no es porque nos gusta derrochar dinero, sino porque es necesario para combatir una plaga o una enfermedad que afecta a la plantación. Las leyes europeas tienen la loable intención de conseguir un campo más sostenible, pero si únicamente se limitan a prohibir y prohibir sin dar alternativas eficaces, lo que provocan es justo lo contrario: multiplicar el desperdicio, arruinar a los productores y acelerar el abandono de campos, con la consiguiente degradación medioambiental. No puede haber campo verde con números rojos.
El sector agrario europeo está haciendo un tremendo esfuerzo para adaptarse a las rigurosas e incoherentes exigencias de Bruselas: cada vez usamos menos herbicidas, menos insecticidas, menos abonos, menos antibióticos, menos agua de riego… Pero después, a la hora de vender en el mercado, no recibe una mejor y justa compensación. Al contrario, la propia UE nos deja a los pies de los caballos al fomentar importaciones de países terceros que no cumplen los mismos estándares fitosanitarios y medioambientales. Si una sustancia se suprime en Europa por su riesgo sobre el medioambiente, ¿por qué se permite a los de fuera? ¿Acaso no es el mismo medioambiente?
Por eso desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) y la Fundación Agricultura y Medio Ambiente de la Comunidad Valenciana (FUVAMA), además de reciprocidad en los acuerdos comerciales y una cadena alimentaria europea que impida la venta a pérdidas, proponemos la puesta en marcha de una Ley de espacios verdes productivos que reconozca socialmente y compense económicamente los servicios agroambientales que realizan los agricultores y ganaderos. Sería el dinero mejor gastado para evitar superar el punto de no retorno, con un envejecimiento récord de la población agraria y una falta absoluta de relevo generacional.
Por último, me gustaría subrayar que este año, tras la catastrófica DANA, los agricultores y ganaderos valencianos dimos una lección de solidaridad sacando nuestros tractores para rescatar a vecinos, retirar barro y aportar esperanza en medio de la desolación. Siete meses después todavía tenemos muchas ayudas por recibir (algunos no recibirán nada) y muchos campos por arreglar. Recuperar el potencial productivo de nuestra agricultura es un paso imprescindible si queremos cuidar nuestro medio ambiente. Y construir las infraestructuras hidráulicas pendientes es un paso necesario si queremos evitar que futuras DANAs ocasionen tantos daños humanos, materiales y medioambientales.
Del campo tradicional al cultivo inteligente: el caso de éxito de unos asociados de AVA-ASAJA que impulsan el Silicon Valley del tomate en la Ribera Alta
Lo que comenzó hace más de tres décadas como una empresa familiar dedicada al cultivo tradicional del tomate, se ha transformado en un referente de innovación agrícola en la comarca de la Ribera Alta. Javier Monrabal, miembro de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), junto a su hermano Jorge Monrabal, ingeniero agrónomo, ha dado un paso firme hacia el futuro al apostar por un sistema pionero de producción hidropónica en invernadero, convirtiendo a su empresa en uno de los mayores productores de tomate hidropónico de todo el territorio autonómico.
Desde junio de 2024, esta empresa ha implementado una tecnología agrícola avanzada que en lugar del suelo común utiliza sacos de fibra de coco como sustrato y una solución nutritiva cuidadosamente equilibrada que permite a las plantas absorber todos los nutrientes sin desperdicios. Este sistema supone un aprovechamiento máximo del riego, el suelo y los fertilizantes, lo que ha permitido multiplicar la producción y lograr una cosecha más regular, estandarizada y controlada.
Tres variedades de producción
Según explica José Monrabal, uno de los hermanos al frente del proyecto, “el invernadero nos da unas condiciones óptimas climatológicas, lo que sumado a este sistema pionero nos permite extender la producción en fechas donde no se puede producir en campo abierto”. Gracias a ello, trabajan durante más meses al año y garantizan una mayor continuidad en el abastecimiento del mercado.
Los hermanos ya han llevado a cabo dos ciclos completos de producción y todavía están estudiando el comportamiento del sistema en las diferentes variedades. “Estamos todavía en un proceso de ensayo-error en el primer año de esta nueva etapa, después de haber estudiado el funcionamiento de este sistema en otras explotaciones de la provincia de Valencia”, apunta el agricultor.
Actualmente cultivan tres variedades de tomate: Rosa del Maestrat, Híbrido Óptima y Valenciano, todas con excelente comportamiento en hidroponía y que posteriormente son vendidos en la tira de contar de Mercavalencia. Este tipo de producción e infraestructura, aún poco común en la Comunitat Valenciana, ha situado a la empresa familiar como el gigante del tomate hidropónico de la región.
Ventajas de la hidroponía
Los estudios más recientes señalan cómo mediante sistemas hidropónicos, una planta de tomate puede alcanzar entre 5 y 6 kilogramos por ciclo, mientras que en el cultivo tradicional en suelo el rendimiento medio es de unos 2,5 kilogramos por planta, lo que representa un incremento cercano al 60%. En cuanto al rendimiento por metro cuadrado, los invernaderos hidropónicos de alta tecnología pueden alcanzar producciones de hasta 70 kilogramos por metro cuadrado, frente a los 30 kilogramos que suelen obtenerse en sistemas convencionales.
Ahorro de hasta el 50% de agua
Del mismo modo, este sistema permite ahorrar entre un 30% y 50% del agua utilizada en comparación con otros tipos de riego, gracias a la recirculación y al uso eficiente de los nutrientes. Otra ventaja destacable es la posibilidad de acortar los ciclos de producción en un 20%, lo que se traduce en más cosechas por año y una planificación mucho más eficiente.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha destacado que este caso “demuestra que la innovación, sostenibilidad y visión de futuro pueden ir de la mano con la tradición agrícola”. “Desde AVA-ASAJA celebramos el compromiso de agricultores como la familia Monrabal, que con esfuerzo y decisión se han convertido en ejemplo de la nueva generación de agricultura inteligente y sostenible en la Comunitat Valenciana”, ha concluido.
El sector cerealista ha dicho basta. Cientos de agricultores, convocados por las organizaciones agrarias ASAJA, COAG y UPA, se han concentrado esta mañana ante las puertas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en Madrid para denunciar la crítica situación que atraviesa el cultivo de cereal en España y exigir al Gobierno medidas inmediatas.
La concentración, que ha reunido a cientos de agricultores, ha servido para trasladar públicamente las reivindicaciones conjuntas de las tres organizaciones, tras meses de crisis de rentabilidad agravada por los altos costes de producción, el hundimiento de los precios y la competencia desleal de importaciones masivas.
Durante el acto, los responsables de ASAJA, COAG y UPA han recordado las tres principales demandas que el sector plantea al Ministerio:
· Ayuda directa a los agricultores por el sobrecoste de los fertilizantes, que en muchos casos ha duplicado el gasto de los productores en las últimas campañas.
· Supresión inmediata de los aranceles a la importación de fertilizantes, que encarecen artificialmente los costes para el campo español mientras otros sectores quedan exentos.
· Control real de las importaciones de cereales, dando prioridad a la producción nacional frente a la entrada masiva de cereal de países terceros sin los mismos controles ni estándares.
El presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, ha sido claro en sus declaraciones: “Hoy lo que está en juego no es sólo la renta de los agricultores, sino la supervivencia misma de miles de explotaciones cerealistas. No podemos permitir que, con precios hundidos por debajo de los 200 euros por tonelada y costes que superan los 800 euros por hectárea, se siga forzando al sector a trabajar a pérdidas. Lo que pedimos son medidas concretas, inmediatas y perfectamente aplicables: ayudas directas sobre las facturas de fertilizantes, acabar con los aranceles absurdos y defender de una vez por todas la producción española frente a la competencia desleal.”
Por su parte, el responsable del sector de cereales de la Ejecutiva de COAG, Javier Fatás, ha remarcado que “hoy por hoy, los precios del grano en nuestros campos no se deciden en Valladolid ni en Zaragoza, se deciden en despachos a miles de kilómetros, donde un click de un bróker vale más que una campaña entera de trabajo. Esta especulación financiera sobre productos básicos como el trigo o la cebada está distorsionando el mercado mundial, y el agricultor es el eslabón más débil de la cadena. ¿Y el resultado? Trigo nacional a precio de saldo. Hoy, en el campo se paga por debajo de 220 euros por tonelada, cuando producirlo cuesta más de 250”, ha apostillado.
El secretario de Agricultura de UPA, Ignacio Huertas, ha descrito como “crítica” la situación del sector cerealista. “Tenemos precios ruinosos y costes de producción disparados, y ninguna de las dos cosas es responsabilidad de los agricultores. Sufrimos la especulación de mayoristas e intermediarios y las consecuencias de la importación masiva de trigo de Ucrania”, ha destacado. “Los costes de producción han subido un 30% en los últimos años, y pueden subir aún más por la imposición de aranceles a los fertilizantes rusos”, ha explicado el representante de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos.
Las tres organizaciones han advertido que, si no se adoptan soluciones en breve, las movilizaciones continuarán y se extenderán al conjunto de los territorios productores, además de a Bruselas, sede de las instituciones europeas.
“Sin cerealistas no hay cereal español. Y sin cereal nacional, la cesta de la compra dependerá de terceros países y de los mercados especulativos, lo que no solo encarecerá los precios para los consumidores, sino que además pondrá en riesgo los estándares de calidad y seguridad alimentaria que hoy garantiza la producción nacional”, han recordado los convocantes.
La protesta de hoy refleja el profundo malestar de un sector que, a pesar de las buenas cifras de producción previstas este año (unos 19,5 millones de toneladas), ve cómo su trabajo queda arruinado por decisiones políticas nacionales y comunitarias que asfixian la rentabilidad de las explotaciones.
Habla más quien tiene que callar. No salgo de mi asombro desde que leí a un “experto” de la Fundación Instituto de Agricultura Ecológica y Sostenible, José Moratal, asegurando en una jornada de la Universitat de València que el uso de herbicidas convirtió los campos en “una máquina de hacer daño a los pueblos de más abajo” en la DANA. Es difícil meter tanta irresponsabilidad y demagogia en tan pocas palabras. Y a continuación explicaré por qué.
Las personas que conocemos la realidad del territorio sabemos que la mayor parte del agua que va a los barrancos y cauces es la que llueve en las montañas. Estas pueden estar quemadas o no, en cuyo caso agrava la velocidad y virulencia de las riadas. Muchas están efectivamente quemadas porque, por culpa de las denuncias y las presiones de los ecologistas radicales ante la Administración, la superficie forestal no se limpia, al contrario de lo que argumenta el Colegio de Ingenieros Forestales, que aboga por una mayor gestión de la vegetación para evitar los grandes incendios que nos asolan cada verano.
En cuanto a la superficie agrícola de las partes altas, es una barbaridad apuntar a los herbicidas, entre otras cosas por los dos supuestos siguientes: Dentro de la Política Agrícola Común (PAC) hay un ecoregímen de cubiertas vegetales (sembradas o espontáneas) o cubiertas inertes de restos de poda que obliga a los agricultores que se acogen a esta medida a disponer de cubierta vegetal durante todo el año. Y en los campos que no la tenían, más que por haber usado herbicidas que tienen un alto coste, la mayoría de los agricultores trabajan las tierras, sobre todo en el secano, que es el característico de zonas arriba, para favorecer una mayor capacidad de retención del agua de lluvia. Por no hablar de la prohibición general de emplear herbicidas y otros fitosanitarios a menos de cinco metros de cauces.
Pero no acaba ahí la irresponsabilidad. También es culpa de los ecologistas radicales que los cauces no estuvieran suficientemente limpios cuando irrumpió la DANA. Toda la vegetación salvaje e incontrolada que había dentro de los barrancos y ríos (cañas, pinos, de todo) fue arrastrada aguas abajo de tal forma que, cuando taponó e incluso rompió puentes y otras infraestructuras, provocó olas y desbordamientos que causaron una tragedia humana, económica y medioambiental.
En este mismo sentido, es culpa suya de que no estuvieran hechas las infraestructuras hidráulicas que los ingenieros habían previsto. Más aún con la dichosa Ley de la Huerta, que lo único que ha conseguido es arruinar más a los agricultores para intentar mantener un paisaje donde puedan pasear los urbanitas, pero que impidió levantar infraestructuras de retención de agua e interconexión de cauces que, además de minimizar las riadas, a la vez nos servirían para afrontar futuras sequías, tal como defiende el comisario de Agricultura Christophe Hansen. Si lo sabe uno de Luxemburgo, ¡cómo hay aquí gente que no! O sí que lo saben y para esconder su responsabilidad apuntan a otros colectivos. También había -y hay- un trabajo pendiente en arreglar los cauces y reajustar la capacidad hídrica a lo largo de los tramos, sobre todo al atravesar núcleos de población, a las necesidades reales.
En fin, los ecologistas radicales, que tienen la culpa de que las montañas estén tan quemadas, los cauces tan atestados de vegetación y las infraestructuras hidráulicas necesarias por hacer, después de la DANA aún tienen la desfachatez de acusar a los agricultores de “máquina de hacer daño” por los herbicidas. Si son incapaces de reconocer sus errores cuando las consecuencias han resultado tan evidentes -y dramáticas-, al menos que los políticos que hasta ahora les hacían caso sí rectifiquen y se pongan a trabajar junto a los ingenieros para que esto no vuelva a ocurrir. Como ya he dicho varias veces respecto a los efectos de la DANA, el ecologismo radical mata, sí, y mata de verdad.
Artículo de opinión de Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA.
Las organizaciones profesionales agrarias ASAJA, COAG y UPA han remitido una carta conjunta al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, para denunciar la crítica situación que atraviesa el sector cerealista español. A pesar de que la climatología ha sido favorable este año, el hundimiento de los precios en origen y el imparable aumento de los costes de producción han llevado al sector a una situación de pérdidas generalizadas.
"La campaña de cereales arranca con números rojos para nuestros agricultores”, advierten las organizaciones, que acusan a la Unión Europea de haber cometido un grave error al permitir, sin control ni salvaguardas, una entrada masiva de grano procedente de Ucrania. Desde el inicio de la guerra, las importaciones de trigo blando en Europa se han multiplicado por siete, distorsionando gravemente los mercados y expulsando al cereal español de su propia casa.
ASAJA, COAG y UPA recuerdan que en los últimos 20 años se han perdido cerca de un millón de hectáreas de cultivos herbáceos en España, desplazadas en su mayoría por cultivos leñosos, lo que evidencia una profunda crisis estructural que amenaza la viabilidad de los cultivos tradicionales. “Si hoy España mantiene cierta producción cerealista es gracias al esfuerzo de los agricultores y a la innovación en semillas e insumos. Pero eso no basta frente a un mercado desregulado que les deja vendidos”, afirman.
Las organizaciones reclaman con urgencia dos medidas clave:
1. La revisión inmediata del acuerdo comercial con Ucrania, estableciendo límites a la entrada de trigo y cebada que permitan la supervivencia del productor europeo.
2. La puesta en marcha de una línea de ayudas económicas específica para los cerealistas españoles, tal y como ya se ha hecho en otros países europeos.
3. La activación de una ayuda directa para compensar el sobrecoste de los fertilizantes, incluyendo aquellos ya adquiridos en esta campaña, con el fin de amortiguar el desmesurado incremento de precios provocado por los aranceles y otros costes añadidos que están asfixiando a los agricultores.
“El campo español no puede ser moneda de cambio geopolítico. Si no se actúa ya, miles de explotaciones desaparecerán en los próximos meses”, concluyen ASAJA, COAG y UPA.
Valencia, 30 de mayo de 2025 – La Asociación Valencia de Agricultores (AVA-ASAJA) y Bayer han llevado a cabo una jornada formativa para abordar los principales retos a los que se enfrentan los citricultores valencianos y cómo las herramientas digitales y las soluciones biológicas y de manejo de malas hierbas pueden ayudar a hacerles frente.
En la presentación práctica que se ha realizado en la Finca Sinyet de AVA-ASAJA, se han mostrado los resultados de las estrategias innovadoras y sostenibles implementadas en cítricos para la gestión y control de las principales plagas: cotonet de Sudafrica, piojo rojo de California, cotonet de los cítricos, mosca blanca y recientemente de trips. “Con la solución biológica Vynyty Citrus y la red de monitoreo digital Cropping View hemos logrado complementar la protección de la cosecha y una elevada selectividad en los enemigos naturales de las plagas” ha explicado Roberto Álvarez, coordinador Región Costa Med Norte de Bayer.
Debido al entorno de mercado y regulatorio en el que se mueve la citricultura, poder identificar el momento óptimo de tratamiento es fundamental. “Cropping View es la red de alertas digitalizada de Bayer que monitorea la presencia de las principales plagas en diferentes cultivos y envía un mensaje al móvil indicando cuándo se supera el umbral crítico y se debe tratar”, ha dicho Laura Duarte, marketing activation de Bayer, durante su presentación.
Durante la jornada en campo también se han presentado las últimas soluciones herbicidas de Round Up para un manejo inteligente de malas hierbas que permita realizar tratamientos más eficaces, sostenibles y reducir el número de aplicaciones anuales. Se han destacado algunas características de estos productos como no manchar la fruta, poder tratar en condiciones climáticas adversas, disminuir los rebrotes y aumentar el periodo entre tratamientos.
También se ha dado a conocer la gama de nutricionales con productos específicos para cada periodo del cultivo, potenciando las características de cada uno y maximizando sus efectos.
Por su parte, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha resaltado “esta nueva colaboración con Bayer para llevar a cabo en la Finca Sinyent un proyecto de transferencia de conocimiento al sector agrario sobre gestión de agrosistemas, con vistas a mejorar la profesionalización, la sostenibilidad y la viabilidad del cultivo de los cítricos en nuestra tierra”.