Uno de los principales objetivos de la manifestación era denunciar el ninguneo y la discriminación que se hace políticamente del mundo rural, exigiendo más atención y poner en respeto la cantidad de actividades que se realizan en él: ganadería, agricultura, caza, etc. En ese sentido se hizo hincapié en la necesidad de tomar medidas dirigidas a frenar la superpoblación de fauna silvestre en el medio rural que causa graves pérdidas en los cultivos e infraestructuras agrarias.
Otro de los motivos de esta concentración, que servía de continuidad a las celebradas por toda España el pasado 15 de abril, era exigir respeto y el fin de los continuos ataques que desde sectores animalistas se lanzan contra todas actividades ligadas tradicionalmente al entorno rural, como la caza, la pesca y los toros.
La marcha comenzó en la Plaza de San Agustín y llegó hasta la Plaza de América, donde se leyó un manifiesto. «El concepto de naturaleza está manipulado» por quienes pretenden ser sus máximos defensores y «en los despachos se legisla partiendo de la ignorancia» fueron algunas de las premisas para basar la reivindicación y por las que, entre otros sectores, el cinegético encuentra tantas trabas para desarrollarse. «El ecologismo radical que nos presenta como analfabetos» y los «ataques despiadados a tradiciones» son motivos para echarse de forma masiva a las calles y exigir respeto y más atención. Los organizadores comentaron además que «las actividades que lleva a cabo el mundo rural son clave para gestionar de forma activa los ecosistemas forestales para adaptarlos al cambio climático, con el fin de lograr bosques más resistentes a los incendios, pero también a las plagas y las situaciones climatológicas extremas».
Al acto en favor de un medio rural vivo asistieron representantes del Partido Popular, PSOE-PSPV, Ciudadanos y partidos valencianistas.




