La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) atribuye la obtención de precios estables, mínimamente por encima del umbral de rentabilidad, a un reequilibrio entre la oferta y la demanda. En la última campaña, las cotizaciones en campo remontaron a raíz de la reducción de la cosecha a los niveles de 2006 (poco más de 5.000 toneladas) y de las importaciones de chufa africana, más barata pero de peor calidad.
En cuanto a la demanda, el mayor consumo de horchata tradicional elaborada con chufa valenciana (un 5% más respecto al año pasado) también ha contribuido finalmente a rebajar los stocks almacenados en una tercera parte. “Aunque la aceptable marcha del último curso va a provocar de cara a la próxima campaña un aumento significativo de la superficie de cultivo, los precios se mantienen sólidos y hay buenas expectativas comerciales”, resalta el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.
Una nueva enfermedad
Precisamente ante la próxima cosecha, el sector teme la posible propagación de un hongo cuyo origen y tratamiento no están esclarecidos y que, al causar una mancha negra o de un marrón distinto al habitual, ya está provocando mermas de producción superiores al 10%. Aunque la calidad de la horchata está garantizada, distintas investigaciones ya se han puesto en marcha para frenar esta enfermedad que amenaza con recortar drásticamente la oferta.
“El sector está muy preocupado por la llegada de esta desconocida enfermedad”, señala Aguado, “un nuevo peligro del que no se sabe si ha podido desembarcar en tierras valencianas desde alguna importación de chufa de África”.




