AVA-ASAJA reclama por todo ello al Gobierno español que aproveche la reforma ahora en trámite de la PAC para impulsar un reparto más equilibrado que -en palabras de su presidente, Cristóbal Aguado- “pueda frenar el abandono de campos provocado por la falta de rentabilidad del sector hortofrutícola”.
El llamado ‘chequeo médico’ de la PAC de 2008 introdujo un nuevo sistema de ayudas comunitarias cuyos importes dejaron de vincularse a la producción (a tanto por kilo producido) y en una parte importante pasaron a concederse en función de la superficie cultivada durante un periodo de referencia (a tanto por hectárea). Tal sistema, si bien posibilitó que muchas de las ayudas pasaran a darse directamente a los agricultores –como en el caso de los cítricos- también sirvió para consolidar la tradicional discriminación en el presupuesto comunitario de las producciones hortofrutícolas mediterráneas frente a las continentales. Esta filosofía de ayuda a la superficie, teniendo en consideración el carácter minifundista de la agricultura valenciana, es la que ha posibilitado que la agricultura de la Comunitat sea la más discriminada en números absolutos o que un agricultor de otra autonomía pueda recibir hasta seis veces más por hectárea que un valenciano.
Actualmente, Bruselas prepara una nueva PAC que se aplicará a partir de 2014 y AVA-ASAJA confía en que la reforma no vuelva a castigar al campo valenciano. “Si las ayudas fueran proporcionales a la importancia económica de la agricultura valenciana, éstas tendrían que multiplicarse hasta por siete. Únicamente reclamamos que la ayuda pueda servirnos como compensanción para competir con producciones mucho más baratas que, como la marroquí, ganan cuota de mercado practicando la competencia desleal” señala Aguado, quien advierte que, de no mejorar la ‘ficha’ financiera valenciana en la PAC “el abandono de campos podría convertir en poco tiempo a comarcas enteras valencianas en eriales desérticos”.




