AVA-ASAJA denuncia que la superficie de chufa se ha reducido casi a la mitad en sólo dos años

Con unas 3.200 hanegadas previstas para la presente cam­­­­pa­ña, la superficie cultivada de chufa de la huerta valenciana se ha reducido en sólo dos años a casi la mitad. Concretamente, según las estimaciones de AVA-ASAJA, el área de la co­­­­­marca de L’Horta Nord dedicada a este tubérculo ha descendido un 45% con respecto a lo plantado en 2009, lo que arroja las peores cifras de los últimos 15 años. La organización agra­ria atribuye este desplome al efecto acumulado de las importaciones masivas de chufa afri­­cana de años ante­rio­res y al consecuen­te hundimiento de los precios en origen, que en ésas dos temporadas se situaron por debajo de los costes de producción. Una vez eliminado bue­na parte del stock de chufa y de hor­cha­ta almacenada y dado el leve repunte de la de­man­da de horchata que se está experimentado es­te verano, AVA-ASAJA espera que los precios de este año puedan devolver al cultivo a una mí­nima ren­­ta­bilidad.

“Si los productores de chufa siguen sin cubrir por tercer año consecutivo ni siquiera los costes, no sólo pe­li­gra­rá el futuro de este cultivo, sino también el de la propia Huerta de Valencia”, advierte el presidente de la asociación agraria, Cristóbal Aguado, quien reitera que la “mejor manera de proteger este privilegiado paisaje y entorno es garantizar su ren­tabilidad y hasta el momento la chufa era su mayor y casi único estandarte”.

Efectivamente, según un informe de los servicios técnicos de AVA-ASAJA, la tem­po­ra­­da de chufa que ahora arranca lo hará con la menor superficie y producción registradas en 15 años: 3.200 hanegadas y 4.480 toneladas frente a las 5.845 y 8.183 toneladas de 2009 o las 6.906 hanegadas y 9.668 toneladas de 2007. Fue a partir de 2004 y hasta 2007 cuan­do las importaciones de chufa africana se dispararon hasta llegar a representar alrededor del 40% de la producción local, lo que contribuyó de forma deci­si­va a  generar los excedentes que han hecho entrar al cultivo en crisis. A falta de una es­ta­dís­­tica del todo fia­ble sobre tal circunstancia -porque las importaciones de chufa no tienen có­­­digo aduanero propio- se estima que las compras de chufa proce­den­tes de Níger fundamen­tal­men­te así como de Bur­ki­na Faso y Mali, se duplicaron y pasaron de las 1.603 toneladas de 2003 a una me­dia en tal pe­riodo (2004-2007) de 3.374 toneladas. Las importaciones han sido pues el factor decisivo para entender el desplome en el precio en origen y con ello, la caída en la superficie cul­ti­va­da y en la producción local.

“La chufa africana es más grande y barata pero tiene rendimientos muy inferiores por­que suele presentar muchas más im­pu­re­zas, problemas fitosanitarios y sobre todo con­tie­ne menos grasa, por lo que no reúne las cualidades organolépticas necesarias para ela­bo­rar la horchata” advierte Aguado quien reitera que “el futuro de la horchata y de la huerta va­lenciana pasan por preservar la chufa”. Por este motivo, AVA-ASAJA aconseja a los con­su­midores que busquen la horchata que lleve el sello de la Denominación de Origen ‘Chufa de Valencia’.

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