Efectivamente, la nueva acción vandálica gala vino precedida, sino auspiciada, por el propio Gobierno francés, que el 9 de julio ya anunció que iba a iniciar una campaña de controles a los cargamentos hortofrutícolas españoles para verificar cuestiones burocráticas y relativas a la calidad. La tibia y tardía reacción del Gobierno español –que se limitó a comunicar formalmente dos días después las intenciones francesas al ejecutivo comunitario (CE)- ha facilitado que se produzca el enésimo atropello al sector hortofrutícola. Así, pese a la evidencia de que las intenciones galas suponían una violación del Tratado de Schengen y a las promesas de que la CE “seguiría con la máxima atención” el asunto, lo cierto es que los controles ilegales por parte de los inspectores franceses a los camiones españoles tanto en la frontera como en los mercados de abastos se vienen repitiendo en los últimos días y que el proceso de acoso ha culminado hoy con otro bloqueo a la mercadería de nuestro país.
“La campaña hortofrutícola está siendo un desastre, una completa ruina para los agricultores franceses, italianos y para nosotros pero no es de justicia que seamos siempre los españoles los que paguemos los platos rotos de los demás”, lamenta Aguado, quien atribuye la crítica situación creada al “cierre en falso por parte de Bruselas y del Gobierno español de la crisis del E.coli”. “Primero nos acusaron falsamente de transmitir una bacteria letal y ahora cuestionan la calidad de nuestro género, ¿cuándo se decidirán nuestras autoridades a dar la cara por el único sector que en plena crisis sigue manteniendo los puestos de trabajo?; ¿cuándo dejará de ser una falacia el mercado único europeo?”, se pregunta el presidente de esta organización agraria.




