La ligera mejora de precios ofrecida por la industria arrocera al agricultor está muy lejos de cubrir costes

A escasos días de generalizarse la siega, los productores de La Al­­­bu­fera y de la Marjal Pego-Oliva man­tie­nen los pri­­me­ros contactos para vender sus co­se­chas. Según el departamento técnico de AVA-ASAJA, la co­­yuntura internacional de los ce­rea­­­les así como la del propio sector arro­cero ha servido para me­­jo­rar las expectativas de los agri­­­cultores. Pese a todo, el presidente de esta organización agraria, Cris­tó­bal Aguado, se­ña­la que “el leve incremento de los precios que está ofreciendo la industria no ser­virá para com­­pen­sar la fuerte subida sufrida en los costes de producción” con lo que –advierte- “que na­die busque excusas para subir después los precios al consumidor”.

Efectivamente, la temporada arrocera arranca marcada por las subidas en las co­ti­za­ciones del trigo y de la cebada generadas por los movimientos especulativos a raíz del anun­­­cio en julio de la suspensión de las exportaciones rusas y ucranianas. Es de esperar y de hecho ya se observa algún síntoma de ello, que la inflación desatada en los mercados del cereal acabe por trasladarse al arroz. Y al incremento de la demanda global de arroz cau­­­sada por el efecto ‘reem­­plazo’ de los cereales habría que unirle una coyuntura también definida por la re­ducción de la oferta mundial de este cultivo. La fuerte sequía en Tailandia y las de­vastadoras inundaciones acaecidas en Pakistán –que juntos re­pre­sen­tan el 43% de las exportaciones planetarias de arroz- tam­bién amenazan la oferta.

 

Con todo, el recorrido que deberían tener los precios en origen del arroz hasta llegar al um­bral mínimo de rentabilidad para el productor valenciano, sería aún muy amplio. AVA-ASAJA estima que para equilibrar los ingresos y los gastos de los arroceros se tendrían que mejorar los precios percibidos en la anterior campaña alrededor de un 35%. En primera instancia, la industria debería lograr re­montar las cotizaciones de la 2009/2010, que se hun­dieron más de un 25% y es­tu­vie­ron muy por debajo del mínimo considerado para cubrir los costes. Tanto fue así que, según los cálculos de AVA-ASAJA, los arroceros valencianos per­dieron una media de 566,31 euros por hec­tá­rea cultivada. “En la pasada campaña y como es habitual, el arroz no po­dría haberse man­te­ni­do en los humedales protegidos de la Co­mu­ni­tat de no haber sido por las ayudas de la PAC”, explica Agua­do.

 

Para cubrir los costes de producción, además, sería ne­ce­sa­rio repercutir el fuerte in­cre­­mento acumulado en los gastos de los arroceros, que en sólo dos años se han disparado un 15%. Los repuntes de plagas endémicas pro­vocadas por la falta de alternativas a la que­ma de la paja del arroz, la eliminación de los fun­gi­cidas y herbicidas más eficaces y baratos o los daños causados por la avifauna no cu­bier­tos ni por el seguro ni por la Administración se encuentran en el origen de este importante incremento.

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