A primera hora del sábado muchos regantes de las 800 hanegadas afectadas se percataron de la rotura de candados y del escape de agua de riego en el campo. Tras comprobar todos los robos y desperfectos, la comunidad de regantes cuantificó las pérdidas totales ayer por la tarde. La práctica totalidad de los campos en la zona son de cítricos.
Los municipios de Camp de Morvedre y del alrededor forman un área donde se concentran el 20% de los robos en el campo valenciano, especialmente de cobre sustraído en casetas de riego, según cifra la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA). En 2009 la organización agraria estima que las pérdidas para los agricultores valencianos ascienden a diez millones de euros en los más de 1.500 robos de instalaciones de riego y cosechas.
“La inseguridad en el medio rural se ha convertido en una lacra social”, denuncia el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado: “Es necesario endurecer el Código Penal y aumentar la vigilancia de las fuerzas de seguridad tanto en los caminos rurales como en los puntos de compra, ya que los contadores se revenden como equipos agrícolas o como cobre en el mercado negro de España e incluso en distintos puntos de Europa y África”.




