“Parece que al mercado poco o nada le importa la diferencia de calidad y sabor que dista entre las almendras californianas, con costes de producción mucho menores, y la almendra autóctona que cobra fama mundial a través de nuestros turrones y postres”, indica el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.
Grandes cadenas de distribución ponen a la venta almendra de cáscara hasta los 4,69 €/kg, lo que supone multiplicar el precio del productor al consumidor por 9,38. Esta organización agraria ha detectado numerosos errores en el etiquetado según los cuales se vende como Marcona –variedad autóctona de primera calidad– otras variedades foráneas de peores condiciones organolépticas.
“Algo está fallando cuando el productor de almendra se está arruinando y el consumidor sigue pagando igual o más”, denuncia Aguado, quien añade que “las administraciones deben impulsar una Ley de Comercio que aporte transparencia en la cadena agroalimentaria para evitar abusos de la gran distribución como los detectados en las últimas semanas”.
Por otra parte, la organización agraria denuncia que en muchas ocasiones las partidas importadas de almendra de países no comunitarios no reúnen los requisitos de calidad y sobre todo de trazabilidad que se le exigen a la producción local.




