Como advirtió AVA-ASAJA hace unas semanas, la productos sustitutivos chinos –mucho más baratos pero de peor calidad- así como la irrupción de otras producciones del sur del Mediterráneo han forzado el abandono de los algarrobos valencianos, cuyos frutos en la mayor parte de los casos no se están recogiendo. Ante la inviabilidad económica del cultivo y su altísimo valor ecológico y paisajístico, la organización agraria reclama medidas de protección a la Administración para garantizar su futuro.
“Es un cultivo ancestral mediterráneo amenazado de muerte por sus bajos rendimientos, porque no es mecanizable y por su complicada salida comercial pero el algarrobo se adapta a la sequía, crece en zonas áridas y lindantes con la masa forestal y es clave para evitar la desertización y frenar el avance de los incendios”, señala el presidente de esta organización, Cristóbal Aguado.
La algarroba se ha usado tradicionalmente como base para la producción de piensos para ganado y el ‘garrofín’, extraído de su semilla, se empleaba en la industria agroalimentaria y farmacéutica. La importación de sustitutivos asiáticos –como la goma ‘Guar’, la ‘Cassia’ o la ‘Tara’- y la competencia de otras producciones con menores costes como la turca, la argelina o la marroquí ha hecho que los precios de la algarroba valenciana se hundan este año hasta los 0,18 €/kg, por debajo de los costes de recolección (0,23 €/kg) y a años luz de los 0,50/0,60 €/kg que se pagaban hace tan sólo dos años. “En estos momentos la mano de obra que generan los algarrobos tienen mayor importancia, valen más, que su producción en el mercado y eso el agricultor no puede seguir sosteniéndolo”, matiza Aguado.
Los productos chinos son usados como sustitutivos del espesante E-410 obtenido del ‘garrofín’, que es el que le da de forma natural a algunos alimentos, como helados o papillas, su cremosidad característica. “La industria está optando por el producto barato chino en detrimento de la mayor calidad y propiedades organolépticas que aporta la algarroba valenciana”, lamenta Aguado quien por otra parte reivindica a Bruselas la aplicación del principio de ‘preferencia comunitaria’ para acabar con la “competencia desleal con la que China se está haciendo dueña de muchos mercados agrícolas”.




