El 20% de los campos de cebolla han sido rotovatados en Llíria porque los precios no alcanzan ni para la recogida

La cebolla autóctona del Camp de Turia, la ce­bolla lliriana o de medio grano, no se ha salvado de los precios ruinosos que están obte­niendo las hortalizas en la presente campaña. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) denuncia que el 20% de los campos de cebolla han sido rotovatados en el término de Llíria porque los precios en origen- 0,03-0,09 €/kg en campo- no alcanzaban ni para los costes de recogida de la cosecha.

 

“Después de una campaña de cebolla absolutamente desastrosa en 2008, este año los precios han vuelto a ser pésimos y en la comarca serán muchos más los que se planteen abandonar el cultivo”, advierte el delegado de AVA-Llíria, José Vicente Rodilla. Los agri­cultores que no han optado por rotovatar sus parcelas, es decir, destruir y mez­clar la producción con la tierra de cultivo, “lo han hecho para al menos no perder tanto dinero, pero la situación realmente es insostenible”.

 

En este sentido, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, señala que “en cultivos no leñosos como las hortalizas, habrá que plantearse una nueva estrategia: sem­brar un campo sólo si antes se pacta un buen precio por su cosecha”. Aguado reitera que “es necesario un contrato agroalimentario entre los eslabones de la cadena para evitar más riesgos en el campo, y si no hay precio, los campos mejor quietos”.

 

Según reconoce el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) en el Observatorio de Precios, el precio de la cebolla ha caído un 26% para el productor respecto la media de las dos últimas campañas, mientras que sólo baja un 5% en desti­no. En cuanto al porcentaje de participación en el precio final, el Ministerio sentencia que en 2008 fue del 18% para el agricultor, 4% para el mayorista y 78% para el minorista.

 

El Camp de Turia es la comarca productora de cebolla por excelencia de la pro­vincia de Valencia. Su capital, Llíria, queda reflejada en el nombre de la principal varie­dad autóctona. Conocida por su mayor tamaño, su tonalidad más blanca y su magnífico aspecto, la cebolla lliriana es apreciada por el consumidor por su escaso grado de picor. Así, no resulta extraño que ingleses y alemanes se la suelan comer en fresco, sin acom­pañamiento, como si de un postre se tratara. Dadas sus propiedades y su sabor, AVA-ASAJA pide primar la cebolla lliriana y otras variedades autóctonas sobre importaciones de terceros países que presentan una menor calidad.

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