Con todo, varias causas están detrás de este descenso generalizado de la producción. Las heladas registradas durante el mes de marzo en las comarcas del interior –en términos como Alpuente el termómetro llegó hasta -5ºC- dañaron las variedades más adelantadas de almendros que ya tenían el fruto cuajado, como son los casos de la Marcona y la Llargueta.
Las persistentes lluvias de mayo agravaron los daños durante el cuajado. Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA lamenta que “la insuficiente rentabilidad y las graves pérdidas que está sufriendo el sector como consecuencia de las heladas y la sequía, están ahondando en un abandono del arbolado, lo que, a corto plazo, hace bajar la productividad y, a largo plazo, pone en peligro una especie tradicional con un alto valor paisajístico y medioambiental”.
El almendro contribuye a la prevención de incendios forestales y la erosión del terreno. Para conseguir una mejor rentabilidad, el dirigente agrario exige a la Administración “más investigación para la búsqueda de nuevas variedades más tardías para evitar las heladas durante la floración”. Asimismo, Aguado insiste en la necesidad de que el seguro del almendro se adapte a las expectativas reales de cosecha. La Comunidad Valenciana ocupa el tercer puesto en superficie cultivada de almendra a nivel nacional con 60.000 hectáreas (62.000 en 2007). Por variedades, la Comunidad Valenciana prevé una producción de almendra Marcona, en grano, de 2.100 toneladas, de Comuna se estiman unas 3.330 toneladas y de Llargueta, 224.




