Aguado reitera que, de no mediar un cambio de actitud de última hora, “la ineptitud de algunos burócratas logrará transformar lo que era una buena idea y un buen proyecto en algo ineficaz que sólo contribuirá a crispar aún más a los citricultores” Efectivamente y como ya denunció AVA-ASAJA hace dos meses refiriéndose al primer borrador, el decreto mantiene la exigencia a los productores ‘libres’ de comprometerse por escrito a vender toda su cosecha a un operador concreto durante las tres campañas posteriores a la inversión que se vaya a subvencionar.
Para Aguado tal requisito “es una discriminación que va en contra del libre mercado porque sitúa al productor en situación de debilidad frente a los comercios al negarle la posibilidad de negociar un precio”. Asimismo, el líder agrario lamenta que para “ganar una ayuda se tenga que renunciar antes al mercado” e incluso advierte que la medida podría “fomentar la venta a resultas (sin precio para el productor) que precísamente ha conducido al sector a la peor crisis de su historia”.
El decreto concreta la aportación estatal en el 15% de la inversión subvencionada y permite ampliar este porcentaje cinco puntos, si se trata de un agricultor profesional y otros tantos más si la explotación beneficiaria se encuentra en una zona calificada como desfavorecida así como si el solicitante es un citricultor joven (menos de 40 años). La financiación a cargo del Ejecutivo central quedaría pues situada en un máximo del 30%. La Generalitat, según lo aclarado hoy, aportaría el mismo porcentaje y contribuiría pues a financiar hasta un 60% de la reconversión, pero en la inmensa mayoría de los casos la financiación se quedará en el 30%.
Atendiendo a estos porcentajes parece claro que el plan, lejos de lo anunciado en un primer momento, no pondrá compensar a los productores por los años de merma de la cosecha que tendrán que asumir por el cambio varietal. La cortedad de las ayudas tampoco contribuirá a paliar la crítica situación que vive el mercado de plantones cuyas cifras en 2007 se redujeron a mínimos históricos de sólo 2,17 millones de unidades, por las 4,3 millones de 2006. AVA-ASAJA se opone igualmente a que el decreto deje fuera a aquellos campos que se hayan descuidado a causa de la pérdida de rentabilidad del cultivo porque “con variedades nuevas y modernas podrían adaptarse al mercado y seguir contribuyendo al mantenimiento del paisaje y del medioambiente”, advierte Aguado.
Por todo lo cual, el presidente de AVA-ASAJA reclama al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural que “en lugar de poner trabas con requisitos redactados con mala fe para reducir el número de beneficiarios, reflexione y tenga en consideración la opinión de la inmensa mayoría del sector”.




