AVA-ASAJA denuncia la “pésima” campaña de la cebolla causada por las importaciones y el ‘mildiu’

AVA-ASAJA denuncia que el fuerte ataque de ‘mil­­­­­­­­diu’ que se sufrió hace un mes y medio así como las importaciones desde Chile y Ar­­­­­­­­­gen­ti­­na han arruinado la campaña de cebolla valenciana. El hongo, propiciado por la sucesión entre abril y marzo de rocíos por la noche y altas temperaturas durante el día, no mata la planta pero sí afecta al desarrollo del bulbo, lo que ha provocado que dos tercios de la cosecha no sean comercializables por su escaso ta­ma­­­­ño. “El ba­jo calibre de la mayor parte de la producción y las fuertes im­portaciones des­­­­­de Su­­damérica –mucho más baratas- han hundido las primeras se­ma­­nas de la cam­­­­­­­pa­ña de cebollas y muchos han optado por rotovatar sus campos an­tes que ‘re­ga­­­lar’ su pro­ducción”, denuncia el presidente de la asociación, Cristóbal Aguado. 

 

Tras una temporada marcada por un importante descenso de la producción que permitió a los productores recuperarse y alcanzar unos precios en origen me­dios de unos 0,30 euros/kg, en la presente las cotizaciones no lle­gan a los 0,18 euros/kg. A esta caída ha contribuido también las dificultades del comercio para poder exportar las cebollas por su escaso calibre, lo que ha abocado a volcar la inmensa ma­­­­­­­­yoría de la producción al mercado nacional ya de por si sa­turado por la gran can­ti­­­­dad de género almacenado de la anterior campaña, por la oferta de otras regiones así como por la concurrencia con las importaciones. 

 

“Cuando los precios suben, suele llegar un barco con cientos de toneladas de ce­­­bollas sudamericanas para presionar los precios a la baja”, denuncia Aguado quien añade que “no sólo hunden el mercado sino que además no aportan mayor ca­­lidad”. De hecho, los calibres de cebolla de la producción valenciana que no serán comercializados y que en muchos casos serán des­trui­dos por el agricultor sí se en­cuentran con suma facilidad en las partidas im­portadas que entran por puertos como el de Rótterdam.

 

 

El hundimiento generalizado de los precios en el campo ya se ha visto re­fle­ja­do en los lineales de los supermercados. Así lo acreditan los últimos datos del mes de abril del Ministerio de Industria y Comercio, que ya situó a las cebollas como el ter­­cer pro­ducto fresco que más cayó con respecto al mismo mes de 2007, con un des­­­­­cen­so del 7,51%. En el mismo mes del año pasado, por el contrario, la subida in­te­r­­­anual de precios de este cultivo fue del 35%. “Las importaciones no sirvieron el año pa­sado para compensar la caída de la cosecha y los precios se dispararon. Sólo con un sector fuerte y no sujeto a las oscilaciones en la producción que provocan las cri­sis de precios se puede garantizar un suministro a precios estables, razonables para todos y de ca­li­dad”, con­cluye Aguado. 

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