LA UNIÓ y AVA alertan de una caída de hasta el 40% de la cosecha hortofrutícola si la UE sigue eliminando plaguicidas

AVA-ASAJA y LA UNIÓ-COAG alertan que si Bruselas con­tinúa pro­­hibiendo y restringiendo el uso de plaguicidas, la producción hortofrutícola cae­rá drás­ti­camente entre un 30% y un 40%, lo que acabará por inducir una fuerte subida de los pre­cios para el consumidor. “Si eliminan la mayor parte de fitosanitarios, los que queden serán me­nos efi­ca­ces, resultarán más caros y se provocará una fuerte caída de la cosecha que se tratará de compensar con importaciones de países ter­ceros, que son precisamente los que más incumplen las normativas europeas en esta materia”, denuncia el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

 

 

En esta misma línea, el secretario general de La Unió-COAG, Jo­sep Bo­tella, reclama a Bruselas que, de cara a la última y decisiva fase de re­vi­sión de ma­terias activas “claves y sin alternativas, se escuche al sector porque si no se atien­de a sus necesidades, la UE no podrá garantizar la seguridad alimentaria a los con­su­mi­dores europeos”.

 

Hasta el momento, la aplicación de la directiva 91/414/CEE, ha supuesto la el­iminación desde 1993 hasta fe­bre­ro de este año de 252 sustancias activas permitidas en España mientras que se han ad­mi­tido otras 175, pero entre ellas sólo se ha aceptado el uso –en muchos casos con grandes li­mitaciones- de 30 in­secticidas. Así las cosas, se puede concluir que la agricultura me­di­te­rránea se quedará en próximas fechas sin dos de cada tres insecticidas existentes an­teriormente en el mer­cado.

 

Si bien el proceso de revisión de las materias activas de los fitosanitarios está pre­visto que concluya el 31 de diciembre de este año, la Comisión Europea estudia una se­gun­da iniciativa del Parlamento Europeo que podría agravar la si­tua­ción. Se trata de una propuesta más restrictiva sobre la comercialización de fitosanitarios en tan­to implica la exclusión directa de multitud de pesticidas ya revisados satisfactoriamente y que además com­plicará la re­no­vación de las autorizaciones para cada uno de ellos.

 

De hecho, según un estudio realizado por el cen­tro italiano Nomisma, la aplicación de tal regulación pro­vo­caría fuertes pérdidas en los rendimientos agrarios, lo que a su vez generaría caídas de las cosechas de hasta el 30% en trigo, del 20% en cereales o del 33% en patatas. En el caso de la agricultura me­di­terránea, AVA-ASAJA y LA UNIÓ-COAG alertan que la caída de la producción hor­to­fru­ti­cola sería mucho mayor que en el caso de la continental puesto que su productividad está más condicionada a cuestiones climáticas y porque, por el mismo motivo, la afección de las plagas en la cosecha es también más importante.

 

La eliminación de sustancias activas provocada por el primer proceso así como la que se derivaría del segundo supondría ‘de facto’ la eliminación del 75% de los fi­to­sa­ni­ta­rios hoy exis­ten­tes y de hasta el 90% en el caso de los insecticidas, según datos de la Aso­­ciación Es­pa­ñola para la Protección de las Plantas (AEPLA).

 

LA UNIÓ-COAG y AVA-ASAJA advierten, además, que la eliminación de alternativas en la lucha contra las plagas obligará a repetir sucesivamente los tra­ta­mientos con los mismos productos, lo que facilitará la aparición de resistencias. El pro­ble­ma –a la luz de los fitosanitarios cuyo uso se ha restringido temporalmente o eliminado- se agudizará y de hecho ya se está dando especialmente en aquellos cultivos menores, co­mo la chufa, con pequeñas explotaciones que requieren de productos específicos que no despiertan el in­terés por de­fenderlos de los grandes laboratorios europeos.  

 

Por todo ello, Botella y Aguado coinciden en denunciar que “vistiéndolo bajo el manto de un falso principio de seguridad alimentaria, Bruselas está eliminando plaguicidas a espaldas del propio sector, lo que agravará el problema porque lo que aquí se prohíbe se seguirá utilizando fuera y acabará por entrar a Europa”. “El daño se dará entonces, no sólo para el agricultor, sino también para el consumidor”, concluyen los dos líderes agrarios.

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