Aguado: “Asumimos el reto de la FAO como guardianes del medio ambiente y garantes de la seguridad alimentaria”

El presidente AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha asumido para 2008 el reto planteado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación), para que los agricultores actúen como “guardianes del medio ambiente, conservadores del paisaje y garantes de la seguridad alimentaria”. Aguado ha destacado a este respecto que “el bosque más grande de la Comunidad Valenciana a la hora de producir oxígeno lo forman los campos de naranjos, frutales y viñas, con un total de 750.000 hectáreas cultivadas, una superficie importantísima que la sociedad debe valorar”.

 

Aguado, que ha realizado estas declaraciones durante el balance agrario de 2007, ha exigido a la administración autonómica la creación de “una mesa de con­certación agraria permanente con discusiones periódicas de todos los temas del campo para que actúe como interlocutor del sector y pueda contribuir a fijar la política agraria valenciana”. El presidente de AVA-ASAJA ha reconocido la necesidad de que el campo valenciano esté vertebrado y de que las organizaciones agrarias estén re­presentadas en los organismos agrarios que, como éste, se puedan crear. “El diálogo tiene que ser mucho más fluido y más eficaz con la administración, porque la bu­rocracia administrativa se nos come y la falta de eficiencia se está llevando por bandera”, ha denunciado el dirigente agrario. 

 

Entre las reivindicaciones que la organización agraria considera necesarias pa­ra paliar la grave situación de cara al presente año, Aguado ha reclamado al Gobierno de España “leyes de comercio como la francesa, que doten de transparencia al proceso de formación de los precios y que redunden en rentas justas para los productores”. Para ello, el presidente de AVA-ASAJA ha instado al gobierno a respaldarse en el Foro Agroalimentario impulsado el pasado año por esta misma organización para desarrollar, junto con el Consell, el informe realizado por la Universidad de Valencia sobre buenas prácticas comerciales que ya ha sido concluido y entregado para su análisis a la Generalitat. 

 

Además, Aguado considera que “el terreno de la investigación es enormemente mejorable, todos los años deberían salir pies y variedades nuevas registradas y explotadas por nuestros agricultores para distanciarse de los competidores”. Por otra parte, se ha reclamado una mayor promoción de los productos agrarios valencianos, mediante incentivos a la alimentación saludable como las máquinas expendedoras de zumos que debieran ubicarse en todos los colegios y universidades valencianas. El presidente de AVA-ASAJA también ha exigido a la Delegación del Gobierno que convoque la Comisión de Seguridad Ciudadana porque “no podemos asumir las pérdidas derivadas de los continuos saqueos que sufrimos en las instalaciones de riego y de los robos de cosecha”. 

 

Para la defensa de los intereses agrarios Aguado ha apostado por “la unidad de acción de todas las organizaciones”, por lo que ha dejado la puerta abierta a la rei­vindicación conjunta en cuestiones como la OCM del Vino. 

 

En materia hídrica, Aguado ha insistido en que “los costes energéticos deben marcar las pautas de utilización, por lo que la desalación debe ser el último recurso ya que es el más caro, de 0,40 a 0,60 euros por metro cúbico frente a los 0,20-0,30 euros del agua trasvasada”. Según los cálculos de la organización agraria, el déficit hídrico en la Comunidad Valenciana para el próximo año se estima en más de 600 hec­tómetros cúbicos, por lo que “no hay solución viable económicamente que no pase por crear una red de autopistas de agua que hagan llegar este recurso de las zonas excedentarias a las deficitarias”. 

 

El balance del año 2007 vuelve a arrojar, mayoritariamente, datos negativos, destacando la “grave situación de crisis por la que están atravesando las cabañas ganaderas de la Comunidad”. El abandono de la actividad lo constata la desaparición en los últimos años de alrededor de un 50% de las explotaciones de ovino-caprino, vacuno de carne, porcino y cunícolas. Al aumento de los costes de alimentación se suman los ruinosos precios que están percibiendo los productores, que han llegado a registrar 9 euros de pérdidas por cordero o hasta 44 por lechón. 

 

De igual modo la crisis agrícola se ha evidenciado con la reducción de la superficie cultivada, como la de chufa que ha caído un 20% en el último año o la de cítricos que desciende por primera vez en la historia. El abandono de los campos motivado por la crisis ha provocado también importantes descensos de la producción. Es el caso de la fruta dulce, que ha registrado una merma del 50% respecto de 2006, o de la uva de mesa, un cultivo que ha pasado de producir alrededor de 15.000 toneladas en la última década a 2.000 en la pasada campaña de 2007. La crítica situación también se ha reflejado en el estancamiento en la contratación de seguros agrarios, que en el caso de los cítricos se ha traducido en un descenso de entre un 20% y un 25%. 

 

El dirigente agrario ha criticado “la impotencia que sentimos los agricultores ante los incesantes robos y la impunidad con la que actúan los ladrones”. Aguado ha denunciado que los graves daños que han registrado en el último año las instalaciones de riego provocados por los continuos saqueos han conllevado un incremento de las primas de las pólizas e, incluso, se ha reducido el número de compañías dispuestas a asegurar. 

 

La excepción a estos datos viene marcada de nuevo por el cultivo del caqui, “cuyo modelo de concentración de la oferta debería servir de ejemplo para el resto de sectores”. Además, se ha producido un aumento generalizado del precio de los distintos cultivos herbáceos debido a la gran demanda de cereales. Cabe destacar la recuperación de los precios de la alcachofa, la cebolla, la patata y el tomate valenciano.

 

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