El consumo del zumo de naranja ha caído durante los últimos veinte años un 30%. La principal causa es el ataque indiscriminado, simplista y sin fundamento científico que, a través de Internet, contribuye a confundir el zumo de naranja 100% exprimido -sin azúcares añadidos por ley- con néctares y otras bebidas azucaradas.
Con el objeto de desmentir los bulos y reivindicar el consumo saludable del zumo de naranja, el sector citrícola ha presentado hoy el informe “Efectos de la (des)información en los hábitos de alimentación actuales. El caso del zumo de naranja”, impulsado por el Comité de Gestión de Cítricos (CGC) y Zumos Valencianos del Mediterráneo (Zuvamesa), con la investigación de la Universidad Complutense de Madrid y el respaldo de la Generalitat Valenciana. Una delegación de AVA-ASAJA ha asistido al acto para respaldar las tesis de este estudio y defender una industria como la del zumo que resulta estratégica para la economía y el territorio.
El estudio revela que más del 80% de los ciudadanos se informan sobre nutrición y salud por medio de internet, las redes sociales, los influencers o los nuevos formatos digitales. Buena parte de las informaciones negativas difundidas sobre el zumo 100% exprimido presentan errores metodológicos, confusión entre categorías de productos o extrapolaciones incorrectas de estudios científicos.
Sin azúcares añadidos
El zumo de naranja, al igual que otros cítricos, está clasificado dentro de los alimentos con Índice Glucémico bajo, lo que significa que eleva la glucosa en sangre de forma lenta. Estos azúcares (sobre todo fructosa y sacarosa) no son añadidos, sino que forman parte de la composición natural de la naranja y, desde el punto de vista cuantitativo, cumple con los criterios establecidos por la OMS para formar parte de una dieta saludable.
El zumo de naranja 100% contiene una veintena de micronutrientes. En un vaso de 250 ml, presenta 120,5 mg de vitamina C, así como vitamina A, B1, B6 y folato. De compuestos esenciales, destacan 23,1 g de hidratos de carbono, 22,5 g de azúcar, 1,5 g de proteínas, 0,2 g de grasa y 0,4 g de fibra. En cuanto a los minerales, posee 27,5 mg de calcio, 22,3 mg de magnesio, 42,3 mg de fósforo, 375,5 mg de potasio y 3,6 mg de sodio. En relación a la energía, contiene 108 kcal.
La industria del zumo es una pieza fundamental de la cadena de valor citrícola, ya que actúa como mecanismo regulador del mercado de fresco al tiempo que valoriza la cosecha. Cada año, España transforma en zumo 100% exprimido alrededor de 1,2 millones de toneladas de naranjas y clementinas que, por diversos motivos, como el calibre o defectos en la piel a causa de fenómenos meteorológicos adversos, no se comercializan en el mercado de fresco, lo que contribuye no solo a reducir el desperdicio alimentario, sino también a fortalecer la economía circular. Y es que del cítrico se aprovecha todo: la pulpa para la industria alimentaria, la piel para la fabricación de aceites esenciales o las cáscaras sobrantes para elaborar pellets destinados a la alimentación animal. Asimismo, cabe destacar que el sector citrícola genera más de 280.000 empleos directos, sostiene a unas 300 empresas y aporta entre 4.000 y 4.700 millones de euros al año por campaña.




