La nueva campaña del arroz no podría empezar con peores noticias. Esta siembra será la más cara de la historia, con los carburantes y los fertilizantes disparados a causa de la guerra y de disparates europeos como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) que la Comisión no quita pese a haberlo prometido. Los arroceros valencianos también asumen sobrecostes por cultivar en un parque natural sin ninguna compensación. Al contrario, de cara a la futura PAC, Alemania y Países Bajos ya han dicho que prefieren armar a sus soldados y, como consecuencia, desarmar y arruinar a los agricultores, que al final no podrán alimentar a esos soldados.
Sin armas continuará el arroz para combatir la piricularia y las malas hierbas. Hemos estado todo el año trabajando codo con codo con el IVIA y Sanidad Vegetal para buscar soluciones eficaces, el lunes pasado nos reunimos con el Ministerio de Agricultura, pero el Gobierno español no va a autorizar materias fitosanitarias que sí permiten Italia o Grecia. Es como chocar contra una pared.
Y esta semana, para colmo, el Parlamento Europeo ha votado una cláusula automática del arroz que es un insulto al sector en plena crisis de precios. El umbral de activación se ha fijado como la media de importaciones de diez años más un incremento del 45%, es decir, unas 570.000 toneladas de Camboya y Myanmar. Para hacernos una idea de esta barbaridad, la cláusula que se puso en 2019 fue por 345.000 toneladas y a partir de 200.000 ya se resienten los mercados. Por tanto, esta medida no servirá para remontar un sector donde los precios están en caída libre, en Grecia queda un 70% por vender y muchos se plantean no sembrar.
La viabilidad del cultivo está en serio peligro por las instituciones europeas que -entre el ecologismo radical, la burocracia y la insolidaridad de los países del centro y norte de Europa que no producen arroz- nos llevan al abismo. Además, sin reciprocidad y sin un etiquetado del origen, cada vez habrá más arroces de Asia, Mercosur y Australia sin saber de dónde son.
Por cierto, ya llevamos un mes de renta y Hacienda no ha sacado aún la reducción de módulos. No sé a qué espera, porque 2025, no sólo en el arroz, fue un año marcado por las adversidades climáticas, las plagas, las enfermedades ganaderas y los problemas de rentabilidad.
Artículo de opinión de Cristóbal Aguado publicado en Levante-EMV.




