AVA-ASAJA pide el etiquetado europeo del arroz y la cláusula automática a partir de 200.000 toneladas

Valencia, 7 de noviembre de 2025. Tras la campaña arrocera más ruinosa de las últimas décadas, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) desplegó una serie de reivindicaciones para recuperar la rentabilidad del arroz durante su visita a Bruselas. Una delegación presidida por Cristóbal Aguado trasladó a europarlamentarios españoles y a la Representación Permanente de España en la Unión Europea (REPER) medidas objeto de presión ante las instituciones comunitarias, como la obligatoriedad de etiquetar en el arroz el origen UE/no UE, la aprobación de una cláusula de salvaguardia automática del arroz que se active a partir de la entrada anual de 200.000 toneladas procedentes de los países del tratado EBA (Todo menos armas), sobre todo Camboya y Myanmar, y la actualización de los aranceles, por efecto de la inflación, después de llevar 21 años estancados.

El sector arrocero está solicitando desde hace mucho tiempo la obligatoriedad de etiquetar el origen del arroz, ya que, tal como ha venido denunciando la propia AVA-ASAJA, muchos operadores han tratado de vender arroz asiático como si fuera valenciano, usando imágenes tradicionales de Valencia y la Albufera que pueden confundir a los consumidores. En estos momentos críticos para el cultivo del arroz, los representantes de la industria ya no se oponen a un etiquetado UE/no UE, por lo que AVA-ASAJA pide aprovechar el consenso alcanzado entre productores e industriales para regular esta obligatoriedad, del mismo modo que ya se aplica en otros productos agrarios.

Respecto a la cláusula automática del arroz, AVA-ASAJA exigió en Bruselas que el referido mecanismo contemple un umbral máximo de importaciones sin arancel de los países EBA de 200.000 toneladas por año para ser activado, puesto que se trata del volumen a partir del cual productores e industriales consideran que las importaciones presionan a la baja los precios en origen. El COPA-COGECA ha logrado que la presidencia danesa presente una oferta al Trílogo, que se reunirá el próximo 1 de diciembre, pero dicha propuesta eleva el suelo de activación a 600.000-700.000 toneladas, similar o incluso más que las importaciones de Camboya y Myanmar de este año que han hundido un 15% las cotizaciones.

Aguado aseguró que “esa cifra es una tomadura de pelo, un caballo de Troya, porque tener una cláusula que no sirve para nada es mucho peor que no tener nada y poder seguir negociando un mecanismo que sí resulte operativo y útil para todo el sector”. En este sentido, AVA-ASAJA insta a los países productores de arroz (Italia, España, Grecia, Portugal, Francia, Rumanía, Bulgaria y Hungría) a conseguir una minoría de bloqueo a fin de renegociar la cláusula automática atendiendo a las necesidades reales de los arroceros europeos: “Este ejemplo denota la falta de objetividad de la UE -agregó Aguado- porque si los daneses tuvieran arroz posiblemente su posición no sería esa. Que los países del norte pasen por encima de los países productores de arroz es insolidario. A la UE le queda mucho recorrido para conformar una Europa unida”.

 

¿Defender a dictaduras?

 

Por último, AVA-ASAJA manifestó la necesidad de poner al día los aranceles de importación del arroz, ya que se establecieron en los reglamentos adoptados entre 2004 y 2006 y después de 21 años siguen sin ser actualizados, pese a que el acuerdo de la Organización Mundial del Comercio permitiría duplicarlos automáticamente. La asociación entiende que dichos aranceles deben tener en cuenta la inflación registrada durante todo este periodo. Asimismo, cabe destacar que las importaciones de arroz se han multiplicado casi por diez desde entonces, alcanzando niveles récord de 1.500.000 toneladas esta misma campaña.

No obstante, casi 1.000.000 de toneladas entran a la Unión Europea exentas de arancel, siendo la mitad sólo desde Camboya y Myanmar. Aguado remarcó que “no parece ni razonable ni coherente que Bruselas, por un lado, esté dispuesta a financiar guerras para defender la democracia pero, por otro lado, se muestre tan defensora, hasta el punto de quitarle aranceles, a dictaduras como Camboya y Myanmar que violan sistemáticamente los derechos humanos y la democracia. Los arroceros europeos no deberían pagar esta política inmoral y esquizofrénica de la Unión Europea”.

 

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