Notas de prensa

A continuación se encuentran a su disposición todas las notas de prensa emitidas por AVA-ASAJA desde enero de 2004. 

Las garrapatas causan crecientes problemas de salud pública en el sector agrario, pero no son los únicos insectos que preocupan a los agricultores y ganaderos de Castellón. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) también alerta del incremento de las picaduras de la denominada mosca borriquera o mosca de caballo (Hippobosca equina) en zonas del interior de Castellón, a causa de la expansión descontrolada de las poblaciones de corzo durante los últimos años.

El delegado de AVA-ASAJA de El Toro, Enrique Romero, asegura que “este insecto, cuya presencia era prácticamente desconocida, se ha convertido en un problema cada vez más frecuente. Las picaduras son especialmente dolorosas y las molestias afectan tanto a las personas que trabajan en el campo como a quienes practican actividades al aire libre, además de causar un importante estrés al ganado y las mascotas”.

La mosca borriquera pertenece a la familia Hippoboscidae y es un insecto hematófago que se alimenta exclusivamente de sangre. Se caracteriza por un cuerpo plano, muy duro y resistente, difícil de aplastar, y por unas potentes garras que le permiten sujetarse con fuerza al pelo de los animales mientras se desplaza con gran rapidez.

Al igual que ha ocurrido en otras comunidades como Cataluña o Aragón, la multiplicación en exceso de los corzos en el interior de Castellón ha provocado la llegada masiva de este parásito. Romero advierte de que “si continúa la expansión de esta especie cinegética sin un control adecuado, la mosca borriquera terminará extendiéndose por buena parte de la Comunitat Valenciana”. El incremento de corzos proporciona a estos parásitos un reservorio permanente donde alimentarse y reproducirse. Además, los propios animales actúan como vehículos de dispersión, transportando las moscas desde las zonas forestales hacia explotaciones agrícolas y ganaderas, caminos rurales y proximidades de los núcleos de población.

Las consecuencias pueden resultar especialmente preocupantes para la ganadería extensiva. Caballos, vacas y otros animales sufren un intenso nerviosismo en caso de continuas picaduras y debido a la dificultad para desprenderse de estos insectos. El estrés reduce el tiempo de pastoreo, provoca pérdidas de bienestar animal y puede traducirse en una disminución de peso e incluso de la producción láctea.

Las personas tampoco se libran de sus ataques. Agricultores, ganaderos, cazadores, ciclistas y senderistas ya han comprobado que la mosca se posa sobre la ropa o el cuerpo y resulta muy complicado desprenderse de ella. “Cuando estás trabajando en el campo o vas en bicicleta y se te sube una, tienes que parar para quitártela; si no, la llevas encima durante horas hasta que acaba picándote. Además, son tan resistentes que hay que estrujarlas con los dedos para conseguir matarlas”, detalla el representante de AVA-ASAJA.

Las picaduras provocan un intenso picor, inflamación y ronchas que pueden persistir durante varios días. Asimismo, diferentes investigaciones analizan el posible papel de estas especies como vectores de bacterias y otros patógenos presentes en la fauna silvestre y en el entorno ganadero.

Ante esta situación, AVA-ASAJA reclama a las administraciones competentes que refuercen el seguimiento de esta problemática y adopten medidas eficaces para controlar las poblaciones de fauna silvestre, en este caso sobre todo de corzos, cuando alcancen densidades incompatibles con la actividad agraria, la ganadería y la salud pública. La organización recuerda que el crecimiento descontrolado de determinadas especies no solo ocasiona daños en los cultivos y accidentes de tráfico, sino que también favorece la aparición de nuevos problemas sanitarios y parasitarios que afectan directamente al medio rural.

 

 

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha instado a la Conselleria de Agricultura a abrir una investigación para esclarecer una posible mala praxis en la aplicación del sistema de lucha biológica contra el barrenador del arroz o ‘cucat’ (Chilo suppressalis) y, en su caso, depurar responsabilidades, ante la preocupante proliferación de esta plaga que están constatando los agricultores en buena parte de los arrozales.

Productores de Sueca, Cullera, Pinedo, Sollana y El Palmar alertan de una presencia generalizada del insecto. El arrocero de Sueca Javier Matoses señala que “la mayor parte de los campos de la zona de Sueca, Cullera y Pinedo tienen ‘cucat’”. Según los agricultores consultados por AVA-ASAJA, en las parcelas más afectadas la merma puede alcanzar el 50% e incluso el 60% de la producción, mientras que en otros campos la afección se sitúa en torno al 20% o 30%.

El responsable de la sectorial del arroz de AVA-ASAJA, José Pascual Fortea, subraya que “en el Delta del Ebro se ha utilizado este mismo método de varillas, fabricadas por la misma empresa, y allí apenas han tenido afección por ‘cucat’. Por eso creemos que es necesario investigar qué ha ocurrido aquí y comprobar si las varillas se han colocado correctamente, tanto en el momento adecuado como en la cantidad necesaria”.

Fortea advierte asimismo de que el problema podría no limitarse a las parcelas de arroz de la variedad actualmente afectada. “Ahora mismo estamos viendo la afección principalmente en la variedad Albufera, pero todavía quedan variedades más tardías, como el J. Sendra, y prevemos que el ‘cucat’ pueda aparecer también en ellas durante los próximos días”, señala.

Por ello, AVA-ASAJA reclama, una actuación urgente de la Conselleria en dos frentes: por un lado, esclarecer qué ha fallado en la estrategia de lucha biológica y depurar responsabilidades si se confirma una actuación incorrecta; y, por otro, articular ayudas económicas que permitan paliar las pérdidas que esta plaga ocasionará a los arroceros valencianos.

La organización recuerda además que el repunte de esta plaga se produce en un contexto especialmente complicado para el sector arrocero. El incremento de los costes del combustible y de los fertilizantes, la caída del precio del arroz y la presión de las importaciones están reduciendo cada vez más los márgenes de las explotaciones. A ello se suma que el hongo de la piricularia y las malas hierbas ya están provocando graves mermas de cosecha debido a la falta de soluciones eficaces, por lo que el descontrol de esta plaga con niveles de afección tan elevados supone un golpe añadido para los productores.

 

 

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