La recolección de las frutas de hueso pone de nuevo sobre la mesa el problema del desperdicio alimentario

 

Los agricultores se encuentran en estos momentos recolectando las variedades tempranas de melocotones, nectarinas, albaricoques, ciruelas, nísperos y otras frutas de hueso. Durante este proceso, los ‘collidors’ toman una decisión a pie de campo sobre qué frutos van destinados al operador comercial, que se encargará de confeccionar la mercancía para su transporte a los mercados, y qué frutos, en cambio, se quedan en el suelo porque no reúnen unas condiciones mínimas para su comercialización.

 Las frutas de hueso constituyen uno de los cultivos que mayor desperdicio alimentario padecen porque en su fina piel suelen apreciarse fácilmente grietas, golpes o desperfectos que a lo largo de los días que requiere el proceso comercial dan lugar a pérdidas de calidad. Las lluvias torrenciales de primavera suelen ser las causantes de este tipo de fisiopatías, al generar un aumento del tamaño de la pulpa sin tener la piel la suficiente firmeza para resistirla. En la imagen que ilustra este artículo, se puede observar un pequeño agrietamiento que, pese a su reducido tamaño, impide que esa pieza de fruta llegue al mercado en fresco.

Otros problemas asociados a la caída de fruta son las enfermedades fúngicas que atacan al cultivo durante los meses donde se produce la floración y el cuajado. Enfermedades como la abolladura o la monilia, difícilmente controlables con los fungicidas actuales, generan depreciaciones importantes en campo, al no cumplir la fruta con los requisitos necesarios en cuanto a calibre. Además, el incremento en las temperaturas durante los meses de otoño e invierno suponen un problema para este tipo de cultivos que requieren un mínimo de horas frío para producir una floración y brotación adecuada. Este proceso se conoce como vernalización del cultivo y supone el factor más limitante en la zona productora de frutal de hueso en la Comunidad Valenciana.

Por ello, proyectos como LIFE GLEANSMART resultan interesantes en aras de investigar soluciones que mejoren la competitividad de los productores mediante procedimientos innovadores que introduzcan las frutas no recolectadas en una nueva cadena de valor circular. En concreto, esta iniciativa financiada por la Unión Europea pretende recuperar al menos el 25% de las actuales pérdidas de fruta en la fase primaria y su transformación en seis ingredientes alimentarios en polvo validados en tres productos alimentarios.

El proyecto Life Gleansmart ha recibido financiación de la Unión Europea en virtud del acuerdo de subvención n° 101113991.

Co-financiado por la Unión Europea. Los puntos de vista y opiniones expresados son, no obstante, exclusivamente los del autor(res) y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea o CINEA. Ni la Unión Europea ni la autoridad concedente podrán ser consideradas responsables de las mismas.

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