AVA-ASAJA pide “respeto y precios dignos para todos los eslabones de la cadena” en el primer corte de los cítricos valencianos

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) Cítricos Valencianos ha organizado hoy, en el Huerto San Rafael de Picanya, el primer corte de los cítricos valencianos para dar a conocer a la sociedad que ya pueden comprar mandarinas y naranjas de la Comunitat Valenciana en los puntos de venta.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha subrayado que “en apoyo de este acto, que da inicio al grueso de la campaña de recolección, estamos todo el sector (representantes de los productores, cooperativas, comercio privado, gran distribución y consumidores) así como la Administración. Esperamos que la gran calidad de la fruta y la baja producción de esta campaña signifique un precio digno y, desde luego, un respeto entre todos los eslabones de la cadena alimentaria. Todos deben percibir un precio justo, especialmente el eslabón débil que son los agricultores que producen este fruto del que todos viven, y de momento el que menos vive es el agricultor”.

Tras un recorrido por un huerto de naranjas navelina con las autoridades, el presidente de la IGP Cítricos Valencianos, José Barres, que también es miembro de la junta directiva de AVA-ASAJA, ha animado a la ciudadanía a “consumir las mandarinas y naranjas avaladas por esta marca que garantiza la máxima calidad, frescura, proximidad y sostenibilidad. Los productores sufren una grave falta de rentabilidad. Los precios son los mismos que hace 50 años y los costes están disparados. Si entre todos no logramos la viabilidad del sector, sería un crimen que tengamos que traer de fuera lo que ya no produciríamos y, como ya ocurre en otros ámbitos, al depender de otros estaríamos vendidos”.

Por su parte, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha reconocido la “situación compleja que atraviesan los citricultores” y ha defendido “trabajar desde la unidad de acción, con promoción para aumentar los niveles de consumo y profundizando en la ley de estructuras y la modernización. Tenemos un producto magnífico y saludable que además nos ayuda a luchar contra el cambio climático. Si no es rentable, perderíamos una de nuestras principales riquezas”.

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