AVA-ASAJA exige al Ministerio compensaciones por los daños del Cotonet de Sudáfrica que ascienden a 113 millones y 380.000 toneladas perdidas de cítricos

Valencia, 19 de junio de 2020. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) reclama al ministro de Agricultura, Luis Planas, que ponga en marcha indemnizaciones destinadas a compensar los daños provocados por el Cotonet de Sudáfrica (Delottococcus aberiae), una plaga que causa graves deformaciones a frutos como cítricos y caquis, y contra la cual los agricultores no disponen desde esta temporada de ningún tratamiento de probada eficacia debido a las restricciones fitosanitarias impulsadas por parte de las Administraciones.

Según un estudio técnico de AVA-ASAJA, el impacto de este insecto en la campaña citrícola 2020/21 superará los 113 millones de euros en pérdidas directas (78,7 millones en la provincia de Castellón, 31,5 millones en Valencia y 3,6 millones en Alicante). En cuanto a volumen de producción, la asociación prevé un total de 380.000 toneladas de mandarinas y naranjas perdidas en el campo y que, por tanto, no serán aptas para su comercialización en los mercados.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, acusa al ministro de Agricultura, Luis Planas, de “dejar a los agricultores sin soluciones eficaces para combatir una plaga cada vez más extendida y agresiva. Cuando la Unión Europea consumó su amenaza de no renovar el uso del Metil Clorpirifos –la única materia activa que funcionaba contra este cotonet– el ministro volvió a demostrar su inoperancia y ni siquiera peleó ante Bruselas para ampliar el periodo de gracia en esta campaña. Lo único con lo que contamos son medidas experimentales que, según los expertos, tardaremos años en saber si son eficaces o no”.

Efectivamente, investigadores del Instituto Agroforestal del Mediterráneo de la Universitat Politècnica de València (UPV) y responsables de la firma Química Massó confirmaron durante una jornada organizada por Phytoma que “los tratamientos químicos autorizados no controlan las grandes explosiones de población” en cítricos, mientras que en las alternativas con parasitoides o feromonas “habrá que esperar a ver su efecto sobre generaciones sucesivas”.

El Cotonet de Sudáfrica, introducido en 2009 en Benifairó de les Valls, se ha extendido por toda la zona citrícola valenciana, especialmente en el litoral de Castellón, el Camp de Morvedre, la Ribera Alta, La Marina Alta y La Marina Baixa, con una incidencia que alcanza hasta el 40% de afección media en la variedad Clemenules.

Aguado reprocha al ministro Luis Planas que “en lugar de utilizar su tiempo en propiciar acuerdos comerciales que benefician a países del hemisferio sur (Mercosur, México, Sudáfrica, etc.) a costa de arruinar nuestra agricultura, debería preocuparse por resolver los problemas que tiene aquí. Mientras que en los últimos seis meses Egipto ha abierto siete nuevos mercados para sus cultivos, España ha hecho justo lo contrario: sacrificar al sector agrario por problemas políticos que le son ajenos como ha ocurrido en Rusia, Estados Unidos y ahora veremos el acuerdo del Brexit que contempla aranceles al Reino Unido”.

En relación a las dificultades en la lucha contra plagas y enfermedades agrarias, Aguado asegura a Planas que “el desastre del Cotonet de Sudáfrica es exactamente el mismo que puede reproducirse si Europa lleva a cabo su plan ‘De la Granja a la Mesa’, que prevé más restricciones de fitosanitarios y fertilizantes sin alternativas viables. Este camino solo conduce a más desperdicio alimentario, a más abandono de campos y a más dependencia de alimentos foráneos. Que el ministro únicamente vea “oportunidades” en esa estrategia es un insulto a la inteligencia. Señor Planas, no sea el ministro Duracell, porque con usted los problemas duran y duran…”

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