Ganaderos de toda España preparan protestas para exigir subidas de precios

 
V. Lladró, Valencia 
Lo que es bueno para unos resulta malo para otros. Los agricultores que producen cereales están de enhorabuena, porque las cotizaciones suben sin parar y en algunos casos han crecido más de un 50% en lo que llevamos de año. En cambio, los ganaderos lo están pasando mal, porque la subida de los cereales se traduce en un considerable incremento de precios de los piensos que se utilizan para alimentar el ganado y, en cambio, ellos no pueden repercutir esos sobrecostes en los precios de la carne.

Salvo los productores leche, que están viviendo una etapa dorada, al disfrutar fuertes subidas de precios, casi todos los demás ganaderos lo están pasando mal y muchos se encuentran a punto de arrojar la toalla, porque no pueden resistir más pérdidas. El problema es que cada día suben los gastos de producción, pero ellos ven frenados sus intentos de repercutir esos aumentos en los precios de venta de sus animales.

Ante esta situación, las organizaciones ganaderas de vacuno de carne, cerdo, aves, ovino, conejo, etc. preparan una serie de reuniones con instancias de las Administraciones autonómicas y central en busca de soluciones, y si no les dan pronto respuestas satisfactorias, emprenderán movilizaciones de protesta.

El escándalo del conejo
Un caso paradigmático de lo que sucede es el de la carne de conejo. El consumidor la paga cara, a 5,5 o a 6 euros el kilo, pero el granjero recibe sólo 1,25 por kilo. El margen restante se queda en el proceso de matadero y venta al detall.

Los cunicultores de AVA-ASAJA han denunciado que las empresas de distribución alimentaria están teniendo con ellos un comportamiento abusivo, porque se niegan a subirles los precios de compra, a pesar de conocer el fuerte encarecimiento de los piensos y de saber que están sufriendo graves pérdidas económicas, y, en cambio, mantienen altos precios de venta al público.

El presidente de AVA, Cristóbal Aguado, ha explicado que ‘‘hay cientos de granjas al borde de la quiebra, porque se han endeudado para modernizar sus instalaciones y cumplir las más exigentes normativas de trazabilidad y seguridad alimentaria, pero los bajos precios les impiden una mínima rentabilidad’’.

Estos granjeros se disponen ahora a plantear a las cadenas de supermercados la necesidad de que sean responsables ante este problema, les paguen mejores precios y, a la vez, que reduzcan los de venta, para que suba el consumo.

Volver